¿Puede la presencia del dueño reducir la frustración? Un estudio sobre perros
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Cuando un perro espera recibir comida y la recompensa deja de llegar, puede seguir intentándolo, detenerse, mirar a su alrededor o mostrar otros cambios observables. Un estudio de 2026 analizó si la presencia de una persona conocida —su dueño— modificaba esa respuesta durante una tarea controlada de resolución de problemas. El grupo que realizó la tarea con el dueño presente mostró menos conductas codificadas de frustración o estrés que el grupo cuyo dueño estaba ausente. Los grupos no difirieron en las variables de resolución de problemas indicadas en el resumen.
La pregunta que planteó el estudio
Los investigadores querían saber si la presencia de una persona conocida podía cambiar la respuesta de los perros cuando se retiraba temporalmente una recompensa esperada. Se trata de una pregunta conductual sobre una situación concreta. No es una prueba para detectar un trastorno de frustración, una medida general del bienestar ni una forma de evaluar cuánto quiere un perro a su dueño.
El artículo utiliza el término «amortiguación social» para referirse a la reducción de las respuestas relacionadas con el estrés cuando está presente un compañero social. En este estudio, ese compañero era el dueño del perro y el desafío consistía en resolver un problema relacionado con la comida, no en interactuar directamente con una persona.
Qué hicieron los perros
Participaron 30 perros. Un grupo de 15 realizó la tarea con su dueño presente, mientras que un segundo grupo de 15 la realizó con el dueño ausente. El resumen identifica a los animales como perros domésticos, pero la información disponible no indica una distribución representativa por raza ni un intervalo de edad. Las instituciones de investigación están en Argentina; el resumen disponible no identifica el lugar exacto de las pruebas ni la población de la que procedían los participantes.
El dispositivo contenía huesos de plástico colocados sobre comida. Los perros tenían que retirar las piezas para alcanzar la recompensa. El protocolo constaba de tres fases:
- Adquisición: los perros aprendían que trabajar con el dispositivo podía llevarlos a conseguir comida.
- Extinción: se retiraba la comida esperada aunque la tarea seguía estando disponible.
- Readquisición: se restablecía la relación entre la tarea y la recompensa, lo que ayudaba a los investigadores a distinguir la respuesta durante la extinción del simple cansancio o la pérdida de interés.
| Especie | Perros domésticos (perro doméstico) |
|---|---|
| Muestra | 30 perros en total; 15 con el dueño presente y 15 con el dueño ausente |
| Tarea | Retirar huesos de plástico encajados para obtener la comida situada debajo |
| Fases | Adquisición, extinción y readquisición |
| Comparación principal | Conductas codificadas de frustración o estrés y variables de resolución de problemas entre los dos grupos |
| Estado de publicación | Artículo publicado en línea antes de su edición impresa el 14 de septiembre de 2026 |
¿Qué cambió cuando el dueño estaba presente?
El grupo que realizó la tarea con el dueño presente mostró un nivel menor de las conductas codificadas de frustración o estrés del estudio que el grupo cuyo dueño estaba ausente. Los autores interpretan este patrón como un resultado compatible con la amortiguación social durante la omisión de la recompensa. Ese es el resultado principal.
El segundo resultado también es importante: la presencia del dueño no afectó a las variables de resolución de problemas analizadas. La respuesta observable de los perros cuando dejaba de llegar la recompensa fue distinta entre los grupos, mientras que las medidas de rendimiento en la tarea no lo fueron. El dueño no pareció hacer que la tarea resultara más fácil, como podría hacerlo una función de un producto o una señal de adiestramiento.

Conclusiones basadas en la evidencia
- La respuesta y el rendimiento pueden diferir. Un perro puede mostrar menos conductas codificadas de frustración sin completar el juguete más rápido ni cambiar el resultado medido de resolución de problemas. Son observaciones distintas, por lo que reunirlas bajo una sola etiqueta haría que se perdiera información.
- El contexto importa. El resultado se obtuvo durante una fase de extinción de la recompensa en una tarea concreta relacionada con la comida. No demuestra que la presencia del dueño vaya a cambiar todas las respuestas ante cualquier situación difícil ni que el mismo patrón aparezca con una persona desconocida.
- Un comportamiento codificado no es un diagnóstico. La medida de frustración o estrés utilizada en el estudio es un resultado operativo de investigación. No diagnostica ansiedad, dolor, enfermedad ni una condición emocional persistente en ningún perro concreto.
- La presencia no equivale a dar instrucciones. La condición con el dueño presente evaluó quién estaba cerca. No demostró que el dueño diera una señal útil, guiara al perro ni provocara una mejor solución. El resumen no informa de diferencias entre grupos por la presencia del dueño en las variables de resolución de problemas.
Por qué es importante la fase de extinción
Muchas situaciones cotidianas contienen una pequeña versión de la omisión de una recompensa: una golosina se retrasa, un juguete interactivo está vacío o cambia una rutina conocida. Una fase de extinción en investigación hace que ese patrón sea más uniforme. Primero, el perro experimenta la tarea como algo que produce una recompensa; después, atraviesa un periodo definido sin recibir el alimento esperado y, finalmente, vuelve a aplicarse la contingencia de recompensa.
Esta estructura ayuda a los investigadores a plantear una pregunta más concreta que «¿este perro está frustrado?». Pueden comparar lo que ocurre cuando la recompensa está disponible y cuando no lo está, y comprobar después si la respuesta reaparece durante la readquisición. Aun así, no convierte un solo comportamiento en una explicación completa de la experiencia del perro.
Lo que este estudio no puede decirnos
La muestra era pequeña: 15 perros en cada grupo. El resumen accesible no indica si la asignación a los grupos fue aleatoria, ni incluye el código conductual completo, los tamaños del efecto, los intervalos de confianza o el lugar exacto de las pruebas. Tampoco aporta suficientes datos sobre la población como para generalizar el resultado a perros de todas las edades, razas, antecedentes o entornos domésticos.
La tarea era deliberadamente limitada. Los perros trabajaron con un dispositivo de alimentación sin necesidad de interactuar con una persona para resolverla. Podría aparecer un resultado distinto durante una tarea social, en un entorno nuevo, durante un paseo, una sesión de adiestramiento o una rutina doméstica. El artículo tampoco demuestra que la presencia del dueño causara todas las diferencias entre los grupos ni que el resultado se mantuviera fuera de la prueba.
Por estas razones, no se trata de una evaluación individual. No puede diagnosticar un problema de conducta, prescribir un plan de respuesta, comparar productos ni clasificar a los dueños. Es evidencia sobre cómo se comportaron dos grupos en una tarea controlada concreta.
Una conclusión prudente para las familias con perros
Si un perro se comporta de forma diferente cuando hay cerca una persona conocida, es razonable considerarlo una pista contextual, no una explicación única y definitiva. Observa el patrón completo: qué intentaba alcanzar el perro, si cambió la recompensa esperada, si la persona habló o se movió y si el perro volvió a la tarea cuando la recompensa volvió a estar disponible.
Este tipo de observación ayuda a poner en su justa medida la conclusión del estudio. Un dueño conocido puede formar parte del contexto en el que un perro afronta un pequeño contratiempo, pero su presencia no cambia automáticamente la capacidad del perro para resolver la tarea. La interpretación más precisa es moderada: en este estudio, la presencia del dueño se asoció con menos comportamientos de frustración o estrés codificados durante la extinción, no con una solución diferente del rompecabezas según las medidas utilizadas.
Qué podemos inferir de la comparación
El resultado separa dos aspectos que es fácil mezclar. La presencia del dueño se asoció con menos comportamientos de frustración o estrés codificados durante la omisión de la recompensa. Las medidas de resolución de problemas comunicadas no difirieron entre los grupos. En términos sencillos, los perros se comportaron de forma distinta durante la fase de extinción, pero la solución medida para la tarea con alimento no cambió. Es una distinción útil, porque una respuesta más tranquila no equivale a una solución más rápida.
La ausencia es una condición, no un vacío
El grupo sin el dueño presente no representaba una imagen neutral de la vida cotidiana del perro. Los perros trabajaron con un dispositivo de alimentación no social siguiendo un protocolo definido, y la persona conocida estaba presente o ausente. Retirar a esa persona puede cambiar la habitación, las señales disponibles para el perro y la forma en que se vive la tarea. La comparación nos indica qué difería entre estas dos situaciones. No nos dice qué elemento causó cada diferencia ni si una persona desconocida habría tenido el mismo efecto.
El tamaño reducido de la muestra hace que esta cautela sea aún más importante. Quince perros por grupo pueden revelar un patrón que merece estudiarse, pero no permiten representar la variedad de razas, edades, historias o entornos domésticos. El resumen accesible también deja abiertos varios detalles del diseño, incluido el código conductual completo, los tamaños del efecto y el lugar exacto de las pruebas.
Qué puede observar una familia sin sacar conclusiones precipitadas
Si un perro reacciona de manera diferente cuando hay cerca una persona conocida, empieza por la situación, no por una etiqueta. Anota qué esperaba el perro, qué cambió, si la persona habló o se movió, cuánto duró la pausa y qué ocurrió cuando volvió la recompensa o la rutina. Un patrón que aparece solo con un rompecabezas es distinto de un cambio que se repite durante las comidas, los paseos y los momentos de descanso habituales.
El mismo enfoque ayuda a evitar un error frecuente. Que haya menos comportamientos visibles de frustración no demuestra que el perro no sintiera estrés, y un perro tranquilo no necesariamente está afrontando bien la situación. El comportamiento observable es solo una parte de la evaluación. El dolor, la enfermedad, el miedo, el cansancio y el diseño de la tarea pueden modificarlo. Un cambio repentino o preocupante debe consultarse con un veterinario o un profesional cualificado del comportamiento animal.
Qué reforzaría esta conclusión
Los estudios futuros podrían comunicar el código conductual, los tamaños del efecto y la incertidumbre, describir la muestra con más detalle y comprobar si la asignación a los grupos fue aleatoria. Repetir la comparación con distintos problemas relacionados con la comida, tareas sociales, edades y antecedentes permitiría saber si el patrón corresponde a la omisión de recompensas en general o a este dispositivo concreto. Un seguimiento más prolongado podría comprobar si la diferencia persiste una vez terminada la tarea.
Estas aportaciones convertirían el resultado cuidadoso de un solo estudio en un mapa más completo del contexto. Aun así, no convertirían la presencia del dueño en un tratamiento universal ni en una garantía de mayor bienestar.
Por ahora, basta con una conclusión concreta: durante una tarea controlada con alimento, la presencia de un dueño conocido se relacionó con menos comportamientos de frustración o estrés codificados cuando dejó de llegar la recompensa esperada, mientras que el resultado medido de resolución de problemas se mantuvo similar. La biblioteca de bienestar de las mascotas es una vía más adecuada para encontrar orientación general sobre cuidados. Este artículo explica cómo poner en su justa medida un único resultado conductual.
Qué puede cambiar y qué no puede cambiar la presencia
La presencia del dueño puede modificar el entorno de una tarea difícil. El perro puede hacer una pausa, mirar atrás, volver a intentarlo o recuperarse más rápido cuando una persona conocida sigue cerca. Estas observaciones son útiles porque muestran cómo el contexto modifica el comportamiento. Sin embargo, sigue sin estar claro qué parte de la interacción es importante: la proximidad, la voz, el contacto, una señal o simplemente un entorno más tranquilo.
Esta incertidumbre ofrece una guía práctica. Los dueños pueden hacer que una tarea sea más fácil reduciendo la presión, acortando la sesión y observando si el perro decide continuar. No deben interpretar el resultado como una prueba de que la presencia elimina la frustración, evita el malestar o sustituye la ayuda profesional. El estudio respalda un experimento más amable, con un perro y una rutina cada vez.
Fuente y transparencia
Munafó F, Rial LA, Carballo F, Bentosela M. Amortiguación social en perros domésticos: ¿pueden los dueños reducir la frustración de los perros durante una tarea no social? Behavioural Processes. Publicado en línea el 14 de septiembre de 2026; 242:105439. DOI: 10.1016/j.beproc.2026.105439.
El registro actual de la editorial Elsevier identifica el artículo como un artículo de investigación e informa del mismo resultado del estudio. Los autores declaran no tener intereses económicos contrapuestos conocidos ni relaciones personales que pudieran haber influido en el trabajo. El registro de la editorial informa de financiación del CONICET y de la agencia argentina de investigación PICT 2021 n.º 0389.
Este resumen utiliza la cita, el resumen y los metadatos de la editorial disponibles. No añade un tamaño del efecto, una interpretación clínica ni una recomendación individual que la fuente no comunique.