Investigación y evidencia

¿Pueden los perros distinguir entre no poder y no querer? Un estudio, cuatro situaciones

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Por Clara LindqvistCertified Canine Behavior Consultant (CCBC) & Feline Environmental Specialist
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Un estudio de 2026 obtuvo un resultado condicionado: 86 perros observaron a dos personas, una que intentó darles una golosina pero no lo consiguió y otra que decidió no dársela. Los perros eligieron a la persona que había intentado ayudarlos solo en una de las cuatro situaciones de recompensa, cuando un patrón predecible hacía que uno de los lados ofreciera un valor constante. Cuando no había recompensa, ambos lados daban recompensas o estas se entregaban al azar, los perros no mostraron una preferencia fiable.

Ilustración conceptual de un perro observando a dos personas durante una tarea de elección social basada en recompensas; no es una fotografía del estudio.
Ilustración conceptual de un perro observando a dos personas en una tarea de elección basada en recompensas; no es una fotografía del estudio.

La pregunta que planteó el estudio

Los investigadores querían saber si los perros podían distinguir entre dos acciones humanas al decidir a quién acercarse. Según los términos del estudio, una persona parecía intentar dar una recompensa, pero no podía completar la acción. La otra parecía provocar al perro y retener la recompensa deliberadamente.

El artículo examinó una situación concreta de elección social. No pretendía determinar si los perros podían explicar las motivaciones de una persona, medir una relación a largo plazo ni demostrar que tienen una teoría de la mente general, similar a la humana. El resultado se aplica a esta tarea, a estas situaciones de recompensa y a los perros que participaron.

Cómo se realizaron los experimentos

El artículo describió cuatro experimentos intrasujeto con un total de 86 perros. Primero, cada perro observó 12 ensayos breves de familiarización en los que participaban ambos experimentadores. Después, tuvo un ensayo de elección en el que podía acercarse a cualquiera de las dos personas. Los investigadores variaron la forma en que se distribuían las golosinas durante los ensayos de familiarización.

Ilustración conceptual de un perro, su dueño, un instructor y dos experimentadores alrededor de una mesa durante un estudio conductual controlado; no es la sala del estudio.
En la situación del estudio aparecían un perro, su dueño, un instructor y dos experimentadores. Esta es una ilustración conceptual, no una imagen de la sala del estudio.
  • En la acción de quien no pudo hacerlo, un experimentador extendía la mano hacia una golosina y parecía ofrecérsela, pero un instructor se la quitaba antes de que el perro la recibiera.
  • En la acción de quien decidió no hacerlo, un experimentador acercaba la golosina al perro, la retiraba y fingía quedársela.
  • Los experimentadores mantenían una expresión facial neutra para que el contraste dependiera de la secuencia de acciones y no de una reacción facial evidente.
  • Durante el ensayo de elección, los investigadores registraban a qué experimentador se acercaba primero el perro. También codificaban la conducta de mirar durante la familiarización.
Diseño del estudio por experimento
Experimento Perros Situación de recompensa durante la familiarización Resultado de la elección
1 24 Sin recompensas Sin preferencia fiable
2 15 Recompensa constante para ambos lados Sin preferencia fiable
3 31 Recompensa constante para un lado; el lado asociado a cada acción variaba según la condición Los perros prefirieron al experimentador que no pudo hacerlo
4 16 Recompensas entregadas siguiendo un patrón seudoaleatorio Sin preferencia fiable

En el estudio participaron perros de compañía de distintas razas, reclutados a través de la base de datos de participantes del Yale Canine Cognition Center. Los perros tenían más de seis meses, no mostraban tendencias agresivas, tenían las vacunas al día y ya habían visitado el centro antes de las pruebas. La muestra estaba formada por voluntarios y no era representativa de los perros domésticos en general.

Qué eligieron los perros

Solo el experimento 3 produjo una preferencia fiable. Cuando uno de los lados tenía un historial constante de recompensas, los perros se acercaban con más frecuencia al experimentador que no había podido hacerlo que al que había decidido no hacerlo. El artículo informa de un valor p binomial exacto de .005 para esta preferencia. El patrón se mantuvo incluso cuando el lado asociado con las recompensas era el del experimentador que había decidido no hacerlo. Por eso, los autores interpretaron el resultado como algo más que una simple preferencia por el lado que había entregado la comida.

Los experimentos 1, 2 y 4 no mostraron una preferencia fiable. Los perros no mostraron una preferencia fiable cuando no recibían ninguna recompensa después de los ensayos de familiarización, cuando ambos lados recibían recompensas ni cuando la entrega de recompensas era impredecible. El contraste entre estas condiciones es fundamental para el artículo: la misma comparación general entre acciones no llevó a la misma elección en todos los contextos motivacionales.

Ilustración conceptual de patrones de recompensa predecibles e impredecibles en un experimento sobre la conducta de los perros; no es un gráfico de datos.
El estudio modificó el patrón de recompensas entre los experimentos. Esta imagen conceptual no representa un gráfico de los datos obtenidos.

Qué aportan las medidas de la mirada

La conducta de mirar también dependió de la distribución de las recompensas. En los experimentos 1, 2 y 4, el artículo no encontró diferencias significativas en las medidas de la mirada de los perros entre las acciones de no poder y no querer. En el experimento 3, los perros miraron durante más tiempo al experimentador que no quiso ayudar y apartaron la mirada con mayor frecuencia y durante más tiempo durante los ensayos de no poder.

Este resultado no tiene una única interpretación sencilla. Los autores sugieren que la repetición de ensayos predecibles pudo haber llevado a los perros a prestar atención al contraste entre las acciones. También plantean otra posibilidad: el rápido retiro en la acción de no querer pudo resultar ambiguo o desagradable, de modo que los perros quizá estaban evitando una señal negativa en lugar de elegir a una persona cooperativa. El estudio midió conductas observables, no un estado mental privado.

Conclusiones basadas en la evidencia

  1. Las elecciones sociales dependieron del contexto. La única preferencia clara apareció cuando el patrón de recompensas era asimétrico y predecible. Una inferencia razonable es que el historial de recompensas modificó la utilidad de prestar atención a las dos acciones para los perros. El experimento no demuestra que los perros utilicen de forma fiable la información sobre las intenciones en sus interacciones cotidianas.
  2. Una elección puede tener más de una explicación. La interpretación que prefieren los autores es que los perros utilizaron el contraste entre las acciones cuando se daban las condiciones adecuadas de recompensa. En su análisis de las limitaciones también contemplan que el retiro brusco pudiera haber provocado evitación, alerta o confusión. El resultado respalda un hallazgo conductual concreto, no una explicación definitiva de lo que entendieron los perros.
  3. El historial de recompensas puede cambiar el significado de una prueba social. Un perro que se acerca a una persona puede estar respondiendo al acceso reciente a la comida, a la posición de la persona, al movimiento, a la familiaridad o a una expectativa aprendida. El estudio controló varias de estas características, pero sus propios cuatro experimentos muestran por qué una sola elección de acercamiento no debe considerarse un rasgo social estable.
  4. Es necesario poner límites al lenguaje sobre las intenciones. En este artículo, «no poder» y «no querer» describen acciones representadas en una tarea controlada. No constituyen una prueba para evaluar en casa la confianza, la amabilidad, el engaño o el estado emocional de un perro.

Lo que el estudio no puede decirnos

Los experimentos fueron pequeños, con entre 15 y 31 perros en cada condición. Los perros eran voluntarios que ya habían visitado el centro de investigación, y la muestra no representaba a todas las razas, edades ni entornos domésticos. La elección también se midió después de un breve periodo de familiarización y de un único ensayo de acercamiento.

El contraste entre las acciones estaba controlado, pero las dos personas aún se diferenciaban en la ropa, la posición, la voz, el movimiento y el papel que desempeñaban. Los investigadores contrabalancearon y analizaron varias de estas características, pero ningún diseño de laboratorio elimina todas las posibles señales. En las condiciones con recompensa, era el instructor, y no ninguno de los dos experimentadores, quien entregaba las recompensas. Por eso, los autores advierten que la acción de no querer podría haber funcionado como una señal amenazante o confusa.

Este estudio no fue una intervención de adiestramiento ni evaluó si los perros se comportan de forma diferente con personas conocidas, niños, visitantes u otros animales. Tampoco permite diagnosticar ansiedad, agresividad, miedo u otra afección a partir de la conducta de acercamiento, la mirada o la espera.

Una conclusión prudente para las familias con perros

Una inferencia razonable para el hogar es considerar la elección social de un perro como una señal cuyo significado depende del contexto. Las recompensas recientes, el movimiento de la persona, la familiaridad del perro con ella, la vía de escape disponible y el ruido del entorno pueden influir en que el perro se acerque. Una sola elección no demuestra una valoración general sobre una persona ni un rasgo estable del perro.

Si un problema de conducta afecta a la vida diaria, este estudio no puede sustituir una evaluación individualizada. Su valor más concreto es metodológico: muestra hasta qué punto el contexto de las recompensas puede cambiar lo que hace un perro en un experimento social y por qué la misma conducta debe interpretarse teniendo en cuenta la situación en la que se produjo.

Fuentes y transparencia

Choi Y, Santos LR. «No querer» frente a «no poder»: ¿eligen los perros domesticados a sus compañeros basándose en sus acciones intencionales? Animal Cognition. Publicado el 6 de febrero de 2026; 29(1):25. DOI: 10.1007/s10071-026-02045-5.

El artículo completo de acceso abierto proporciona los métodos, los resultados de cada experimento, las medidas de codificación y las limitaciones. El registro de la editorial confirma el artículo revisado por pares y los datos de publicación. La fuente se volvió a consultar el 2 de octubre de 2026. En este resumen, los resultados descritos y las inferencias aplicables al hogar se mantienen separados.