¿Los cachorros esperan cosas buenas? Lo que reveló un estudio con cachorros de 60 días
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Un cachorro puede aprender que un lugar predice que habrá comida y que otro no. Pero ¿qué ocurre cuando el cuenco aparece en un punto intermedio? Un estudio de 2026 utilizó esta sencilla pregunta para analizar las respuestas de sesgo de juicio en cachorros de 60 días de edad.
El estudio observó un patrón grupal ordenado: los cachorros se acercaron más rápido al lugar asociado con la comida, más despacio al lugar sin recompensa y a una velocidad intermedia al punto ambiguo. Esto aporta pruebas útiles de que la tarea puede realizarse con perros muy jóvenes. No demuestra que un cachorro sea permanentemente optimista, pesimista o ansioso, ni que sea fácil evaluar su estado en casa.
La pregunta que planteaba la tarea
Las tareas de sesgo de juicio analizan si una señal ambigua provoca una respuesta más parecida a la de una señal previamente positiva o a la de una señal previamente negativa. En este estudio, la señal era espacial. Los investigadores no intentaron cambiar el estado de ánimo de los cachorros ni interpretaron la respuesta al punto intermedio como una ventana directa a sus emociones.
La pregunta de investigación era más concreta: después de que los cachorros aprendieran que una posición del cuenco predecía que habría comida y que otra no, ¿se acercarían a un punto intermedio que nunca había recibido recompensa a una velocidad intermedia? Esta distinción es importante, porque una respuesta grupal controlada puede respaldar un método sin decirnos qué siente un cachorro concreto.
Quiénes participaron
Los investigadores incluyeron a 82 cachorros de perro doméstico procedentes de 17 camadas y pertenecientes a 10 razas, en siete centros de cría de Italia. Los cachorros fueron evaluados a los 60 días de edad, cuando todavía estaban con su madre y sus hermanos de camada y antes de ser adoptados. Dos de los cachorros incluidos no proporcionaron observaciones válidas, por lo que el análisis contó con 80 cachorros.
La recopilación de datos se llevó a cabo de febrero a mayo de 2025 y 2026. Se trató de una muestra variada de centros, no de una estimación representativa de todas las razas, hogares o cachorros. En el diseño, la raza, el tamaño corporal, el entorno de la camada y el centro no podían separarse de forma clara.
Cómo funcionó la prueba de las tres posiciones
Cada cachorro tuvo primero un periodo de habituación de 10 minutos en una zona tranquila del centro. El dispositivo utilizaba tres posibles ubicaciones a lo largo de un arco situado a unos 3 metros del punto de salida:
- Ubicación positiva (P): la posición del cuenco asociada con comida durante el aprendizaje.
- Ubicación negativa (N): la posición del cuenco que se presentaba sin comida.
- Ubicación ambigua (A): un punto intermedio entre P y N, situado a unos 1.5 metros de cada una y que no se había asociado con comida.
Durante el entrenamiento de discriminación, las ubicaciones positiva y negativa se presentaban en una secuencia aleatoria. El cachorro pasaba a la fase de prueba después de alcanzar el criterio de aprendizaje: tres pares consecutivos correctos de ubicaciones positiva y negativa, con un máximo de 25 presentaciones. La mediana de presentaciones de entrenamiento fue de 15.
La prueba principal siguió una secuencia fija P-N-A y permitió hasta tres ensayos. El cuenco ambiguo no contenía ninguna recompensa. El tiempo que tardaba el cachorro en acercarse se midió con un cronómetro y se comprobó mediante vídeo. Cada presentación terminaba cuando el cachorro llegaba o después de 30 segundos. Si no llegaba dentro de ese intervalo, la observación se trataba como censurada por la derecha, no como una respuesta exacta de 30 segundos.
Qué midieron los investigadores
El análisis principal utilizó 476 presentaciones de los dos primeros ensayos: 240 in del ensayo 1 y 236 in del ensayo 2. Se modeló el tiempo hasta el acercamiento mediante un modelo de riesgos proporcionales de Cox con efectos mixtos, que incluía efectos aleatorios a nivel del cachorro y de la camada. Un segundo modelo analizó si el cachorro llegaba al cuenco en un plazo de 30 segundos.
| Ubicación | Presentaciones | Llegaron en 30 segundos | Mediana del tiempo de acercamiento | Tiempos agotados |
|---|---|---|---|---|
| Positiva (P) | 159 | 159 (100%) | 2.54 segundos | 0% |
| Ambigua (A) | 158 | 134 (84.8%) | 3.86 segundos | 15.2% |
| Negativa (N) | 159 | 98 (61.6%) | 13.25 segundos | 38.4% |
Las medianas de tiempo comunicadas fueron de 2.54 segundos para P, 3.86 segundos para A y 13.25 segundos para N. Por tanto, la respuesta intermedia se situó entre las respuestas positiva y negativa aprendidas en esta tarea concreta. Un tiempo de espera agotado indica que no se produjo la llegada dentro del periodo de observación; no demuestra miedo, tristeza, falta de disposición ni un rasgo de temperamento duradero.
Qué muestran los resultados
1. El patrón del grupo fue gradual, no de todo o nada
La ubicación tuvo un efecto general claro en el modelo principal. En comparación con P, la razón de riesgos instantáneos comunicada fue de 0.319 para A y 0.114 para N. Al comparar N con A, la razón de riesgos instantáneos comunicada fue de 0.357. En este análisis, la ubicación negativa produjo el patrón de aproximación más lento, mientras que la ubicación ambigua quedó entre las dos ubicaciones aprendidas. Tras el ajuste, se informó que las comparaciones por pares eran inferiores a 0.001.
La interpretación más sólida es metodológica. Las tres ubicaciones produjeron respuestas grupales diferenciables, por lo que la tarea fue lo bastante sensible como para distinguirlas en esta muestra. Una razón de riesgos instantáneos no es una probabilidad de que un cachorro sea optimista o pesimista.
2. El punto intermedio era una señal experimental, no una evaluación para casa
Los investigadores crearon la posición ambigua y la presentaron dentro de una secuencia cuidadosamente controlada. Un cachorro en casa no se enfrenta al mismo punto de salida, la misma colocación del cuenco, el mismo historial de aprendizaje ni el mismo periodo de observación de 30 segundos. Por tanto, el estudio no puede convertir un único tiempo de aproximación en una evaluación de los sentimientos del cachorro, su comportamiento futuro, su adecuación para una adopción o sus necesidades de adiestramiento.
3. Las no llegadas y las observaciones repetidas cambian la interpretación
El estudio conservó las no llegadas como observaciones censuradas, en lugar de descartarlas o asignar exactamente la misma latencia a todos los tiempos de espera agotados. Es una decisión cuidadosa, porque un cachorro que no llega al cuenco en 30 segundos aporta información distinta de la de un cachorro que llega a los 30 segundos.
El artículo también tuvo en cuenta las observaciones repetidas y el entorno compartido de la camada. El análisis principal no encontró un efecto claro del número de ensayo (p = 0.076) ni del sexo (p = 0.483). Estos resultados no demuestran que la repetición o el sexo nunca sean relevantes. Describen lo que esta muestra y este diseño podían detectar.
4. El tercer ensayo fue exploratorio
Algunos cachorros completaron un tercer ensayo, pero ese grupo no se seleccionó al azar y el artículo consideró exploratorio el análisis. Las respuestas fueron más lentas después de la repetición, lo que plantea una cuestión de diseño útil: la exposición repetida puede cambiar la propia tarea. Esto no demuestra que los cachorros se volvieran menos optimistas.
Lo que este estudio no puede decirnos
- No diagnostica emociones, ansiedad, miedo, depresión ni ninguna enfermedad clínica.
- No demuestra que un cachorro tenga una personalidad optimista o pesimista estable.
- No predice el comportamiento después de la adopción ni clasifica a los cachorros según su idoneidad para un hogar.
- No demuestra que la tarea signifique lo mismo en distintas razas, instalaciones, edades o entornos de vida.
- No sustituye la observación del movimiento, la motivación, la exploración, las experiencias recientes ni el comportamiento cotidiano.
Los autores también señalaron limitaciones importantes: solo se utilizó una ubicación ambigua, el orden P-N-A fue fijo, el primer experimentador no trabajó a ciegas, las condiciones de las instalaciones variaron y los factores relacionados con la motivación y la capacidad locomotora no se cuantificaron de forma independiente. El estudio fue transversal, por lo que no evaluó si la respuesta se mantenía estable después de la adopción.
Una conclusión prudente
Este estudio aporta una nota metodológica útil para la cognición canina: una tarea espacial de sesgo de juicio produjo un patrón grupal ordenado en cachorros de 60 días. Las ubicaciones positiva, ambigua y negativa no fueron intercambiables, y el análisis conservó la información de los cachorros que no llegaron dentro del tiempo límite.
El resultado se entiende mejor como un recordatorio de que debemos separar la respuesta medida en una tarea de una interpretación general sobre un animal concreto. Una aproximación intermedia en un experimento controlado no es una prueba del temperamento que pueda hacerse en casa. En el cuidado diario, la lección responsable es observar todo el contexto y el comportamiento repetido, en lugar de poner una etiqueta basándose en un solo momento.
Fuente y limitaciones del estudio
Este artículo resume un único estudio revisado por pares: Gazzano y sus colaboradores, «Respuestas de sesgo de juicio en cachorros de perro doméstico a los 60 días de edad», publicado en Veterinary Sciences en 2026. Consulta el registro de PubMed, el texto completo en PubMed Central y el registro del editor y el DOI para consultar los métodos completos, el informe ético, el análisis y las limitaciones.
Las cifras y los métodos mencionados anteriormente proceden de ese estudio. La interpretación práctica es deliberadamente más limitada que el título del estudio: explica qué midió la tarea en esta muestra y qué sigue sin resolverse sobre los cachorros individuales.