Cómo enseñar a tu perro a dormir en su propia cama

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Cómo enseñar a tu perro a dormir en su cama: consejos esenciales

Cómo ayudar a tu perro a dormir en su propia cama

Empieza enseñándole que la cama es un lugar cómodo para descansar durante el día. Recompensa los pequeños avances, como mirar la cama, subir a ella, tumbarse y permanecer relajado durante unos segundos. Cuando tu perro entienda la idea, añade una rutina tranquila para la hora de dormir y aumenta poco a poco el tiempo o la distancia.

Tu perro siempre debe poder marcharse durante la práctica. No lo arrastres hasta la cama, lo sujetes allí, lo regañes por levantarse ni uses la cama como castigo. La Sociedad Estadounidense de Veterinaria del Comportamiento Animal recomienda el adiestramiento basado en recompensas y desaconseja los métodos aversivos.

Prepara una cama donde tu perro pueda descansar cómodamente

El adiestramiento resulta mucho más difícil cuando el lugar de descanso es incómodo, inestable, demasiado caluroso o está alejado de la familia. Antes de enseñarle una señal, observa dónde y cómo suele elegir descansar tu perro.

  • Comprueba el tamaño. Tu perro debe poder darse la vuelta y adoptar su postura preferida para dormir sin quedar fuera de la cama. Mide a tu perro mientras está tumbado en lugar de guiarte por una etiqueta de raza o tamaño.
  • Facilita el acceso. Coloca la cama sobre una superficie antideslizante. Un borde bajo puede ser más adecuado para un cachorro, un perro pequeño o un perro con movilidad limitada que una cama con los laterales altos.
  • Elige bien la ubicación. Empieza en un lugar tranquilo donde tu perro pueda seguir viéndote u oyéndote. Evita las corrientes de aire, las fuentes de calor directo, las zonas de paso y los lugares donde otra mascota suela acorralarlo.
  • Haz que le resulte familiar. Una manta segura que ya huela a casa puede hacer que una cama nueva le resulte menos extraña. Retira los objetos sueltos o deteriorados si tu perro muerde o traga telas.
  • Ofrece una opción a cada perro. En los hogares con varios perros, disponer de lugares de descanso separados reduce la competencia. No esperes que compartan una sola cama.

Las etiquetas relacionadas con la comodidad no son una prueba médica. Si tu perro tiene artritis, se está recuperando de una cirugía o presenta una afección neurológica o de movilidad, pregunta a tu veterinario o a un profesional de rehabilitación qué altura, firmeza y accesibilidad son adecuadas.

Enséñale la señal «cama» en sesiones breves durante el día

Utiliza premios pequeños, su juguete favorito u otra recompensa que tu perro valore. Elige una señal, como «sí», para indicarle exactamente qué conducta le ha valido la recompensa. Haz que las primeras sesiones sean fáciles y termina mientras tu perro aún participa con interés.

  1. Recompensa su interés. Coloca la cama en una habitación familiar. Marca y recompensa que la mire, la huela o ponga una pata sobre ella. Lanza el siguiente premio lejos de la cama para que tu perro pueda marcharse y elija volver.
  2. Avanza hasta que apoye las cuatro patas. Recompensa aproximaciones cada vez más cercanas al objetivo. Si tu perro duda, haz que el paso sea más fácil en lugar de atraerlo o empujarlo más allá de lo que le resulta cómodo.
  3. Capta una postura relajada. Cuando tu perro suba a la cama con facilidad, recompensa que se siente o se tumbe. Coloca el premio abajo, entre sus patas delanteras, para favorecer que se quede tranquilo en lugar de que vuelva a levantarse enseguida.
  4. Añade la señal cuando la conducta sea predecible. Di «cama» una sola vez, justo antes de que tu perro se dirija hacia ella. Una señal solo resulta útil cuando tu perro ya ha aprendido qué conducta recibe una recompensa.
  5. Enséñale una señal de liberación. Usa una palabra sencilla, como «libre», y después invítalo a salir de la cama. La señal de liberación deja claro cuándo termina el ejercicio y evita que la cama parezca una trampa.
Una persona recompensa a su perro por quedarse tranquilo en su cama

Algunos perros se tumban enseguida; otros primero muestran una postura tranquila de pie, giran la cabeza o cambian el peso de un lado a otro. Recompensa la forma que adopta la relajación en tu perro. Esto coincide con el enfoque gradual de la guía de Dogs Trust para enseñar a los perros a relajarse.

Aumenta por separado la duración, la distancia y las distracciones

Cuando tu perro pueda ir a la cama al oír la señal, trabaja tres habilidades diferentes. Aumenta solo una cada vez:

  • Duración: recompensa unos segundos de calma, libera a tu perro y espera gradualmente un poco más antes de darle la siguiente recompensa.
  • Distancia: aléjate un paso, vuelve para recompensarlo y después libéralo. Aumenta la distancia solo mientras tu perro siga estando cómodo.
  • Distracciones: empieza con movimientos cotidianos, como sentarte o caminar por la habitación. Deja para más adelante las puertas, las visitas, las comidas y otros acontecimientos emocionantes.

Si tu perro se levanta repetidamente, el ejercicio se ha vuelto demasiado difícil. Acorta la espera, acércate o reduce las distracciones. Una repetición tranquila en un nivel más fácil enseña más que un largo forcejeo.

Pasa de la práctica a la rutina nocturna

No hagas el primer intento durante toda la noche si esa va a ser también la primera lección de tu perro. Practica durante periodos tranquilos del día y utiliza después la misma señal y el mismo premio cuando tu perro esté preparado de forma natural para descansar.

  1. Ofrécele la oportunidad de hacer sus necesidades y cubre antes sus necesidades habituales de ejercicio y estimulación.
  2. Deja que la casa se calme. Baja la intensidad de las luces, reduce los juegos estimulantes y haz que los últimos minutos sean predecibles.
  3. Pídele que vaya a su cama, prémialo cuando se acomode y quédate cerca al principio si para él es algo nuevo estar a cierta distancia.
  4. Si tu perro se levanta, vuelve a empezar con calma desde un nivel que pueda gestionar. Evita repetir las órdenes, bloquearle físicamente o enfrentarte con él por el lugar donde duerme.
  5. Sigue premiando esta habilidad de vez en cuando una vez aprendida. Puedes espaciar los premios de comida, pero los elogios, el consuelo y una rutina constante siguen siendo importantes.

Si la ubicación definitiva de la cama está más lejos, desplázala poco a poco o aumenta gradualmente la distancia durante las sesiones de entrenamiento. Decide cuándo dar el siguiente paso según el comportamiento relajado de tu perro, no según un calendario.

Los cachorros y los perros adultos necesitan empezar de forma diferente

En el caso de un cachorro

Un cachorro recién llegado acaba de separarse de las personas, los perros, los olores y las rutinas que conocía. Coloca su cama cerca de ti al principio, ayúdalo a sentirse seguro y ten en cuenta que quizá necesite salir a hacer sus necesidades durante la noche. Haz que las salidas nocturnas sean tranquilas y ayúdalo a volver a acomodarse. No dejes que un cachorro angustiado “llore hasta cansarse”. La guía de Dogs Trust para la primera noche recomienda hacer cambios graduales y señala que cada cachorro avanza a un ritmo diferente.

En el caso de un perro adulto o recién adoptado

Es posible que un perro adulto ya tenga preferencias marcadas sobre el lugar donde duerme. Dedica varios días a hacer que la nueva cama le resulte atractiva durante las siestas y los momentos tranquilos antes de cambiar la rutina nocturna. Un perro recién adoptado puede necesitar más tiempo para sentirse seguro en un hogar desconocido. Los hábitos establecidos aportan información; no son un acto de desafío.

Qué hacer cuando el entrenamiento da un paso atrás

Los retrocesos proporcionan información útil. Una habitación nueva, un viaje, las visitas, el ruido, un cambio de horario o una cama diferente pueden hacer que una habilidad sencilla vuelva a resultar difícil. Regresa al último paso que tu perro podía realizar cómodamente y vuelve a avanzar desde ahí.

  • Si tu perro evita la cama, prueba a colocarla en su ubicación anterior o a ofrecerle una superficie con una temperatura, firmeza, forma o altura del borde diferentes.
  • Si tu perro te sigue, practica cambios de distancia muy pequeños mientras esté despierto y relajado, en lugar de esperar de repente que pase toda la noche separado de ti.
  • Si tu perro se despierta, considera primero si necesita hacer sus necesidades, si tiene frío o calor, si hay ruido, si un cachorro joven tiene hambre o si siente alguna molestia física. Después, responde con calma y de forma constante.
  • Si morder o escarbar daña la cama, evita que acceda sin supervisión al relleno suelto o a la tela rasgada. Ofrécele alternativas adecuadas para morder y escarbar, y pide ayuda profesional si el comportamiento persiste o supone un riesgo.

Reconoce cuándo es algo más que un problema de entrenamiento

Los ladridos o aullidos repetidos, caminar de un lado a otro, jadear cuando la habitación no está caliente, babear, intentar escapar desesperadamente, hacer sus necesidades cuando se queda solo, rechazar la comida o no poder relajarse pueden ser señales de angustia. No castigues estas señales ni sigas aumentando la distancia. La guía de Dogs Trust sobre la ansiedad por separación recomienda una evaluación veterinaria, ya que las causas médicas y conductuales pueden coincidir.

También debes contactar con tu veterinario si tu perro evita de repente una cama que antes conocía, cambia de postura repetidamente, parece rígido, tiene dificultades para tumbarse o levantarse, vocaliza al moverse, se muestra inusualmente retraído o irritable, o no consigue estar cómodo. La AAHA incluye la inquietud, los cambios de postura y la reticencia a moverse entre las posibles señales de dolor. La respiración trabajosa o los patrones respiratorios inusuales requieren atención veterinaria inmediata.

Perro relajado descansando en una cama, en un rincón tranquilo

Si el problema de entrenamiento persiste, busca a un profesional cualificado que utilice métodos basados en premios, explique claramente el plan y remita las cuestiones médicas a un veterinario. La lista de comprobación de AVSAB para consultores de conducta señala los métodos basados en la dominancia, las herramientas aversivas y las promesas de resultados garantizados como motivos para buscar otra opción.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se tarda en enseñar a un perro a dormir en su propia cama?

No existe un plazo fijo fiable. El progreso depende del historial de tu perro, su comodidad, su salud y su respuesta a la distancia. Avanza cuando pueda acomodarse en el paso actual sin que tengas que repetirle las indicaciones y sin mostrar angustia visible.

¿Debo ignorar a mi perro cuando llora por la noche?

No existe una regla general que sea segura en todos los casos. Comprueba si un cachorro necesita hacer sus necesidades y si algún perro puede estar asustado, sentirse mal, tener dolor o no ser capaz de afrontar la separación. Atiende la necesidad inmediata y, después, haz que el siguiente paso del entrenamiento sea más fácil.

¿Puedo sacar la cama del perro de mi dormitorio?

Sí, siempre que esa ubicación se adapte a tu hogar y tu perro pueda permanecer tranquilo. Ve alejando la cama o aumentando gradualmente la distancia entre ambos. Si muestra señales de angustia, vuelve a una situación más sencilla y pide ayuda en lugar de forzar el cambio.

¿Qué hago si mi perro sigue subiéndose a la cama?

Controla el acceso con calma y recompensa el comportamiento que quieres fomentar: que descanse en su propia cama. Esta guía enseña esa habilidad; la decisión de compartir la cama depende de las necesidades de salud y seguridad de tu hogar, así como de vuestra situación particular.

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