Cuando a un perro mayor le fallan las patas traseras: guía de triaje veterinario
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Movilidad en perros mayores • triaje inmediato
Si de repente a tu perro mayor le fallan las patas traseras, considera el episodio un motivo de consulta veterinaria el mismo día salvo que se resuelva claramente y tu veterinario te indique específicamente que lo vigiles. Mantén quieto a tu perro, bloquea las escaleras y evita que salte, proporciona una superficie con buena tracción, anota lo ocurrido y llama al veterinario.
Ve ahora al hospital veterinario de urgencias más cercano si tu perro no puede ponerse de pie, se desploma, no responde, arrastra las patas traseras, gime o muestra un dolor intenso, tiene dificultad para respirar, presenta las encías pálidas o azuladas, sufre una convulsión, pierde el control de la vejiga o del intestino junto con la debilidad, no puede orinar o podría haber sufrido un traumatismo. Estos signos aparecen entre las situaciones de emergencia identificadas por el servicio de urgencias y cuidados intensivos de Cornell.
Durante los próximos minutos, concéntrate en tres cosas:
- No obligues a tu perro a caminar.
- Mueve a tu perro únicamente con un buen soporte para todo el cuerpo.
- Llama a una clínica veterinaria y explica claramente cuándo aparecieron los síntomas.
Un episodio nuevo de debilidad en las patas traseras de un perro mayor no se explica solo por la edad. Las pautas de la AAHA para el cuidado de mascotas mayores señalan que la vejez no es una enfermedad en sí misma. La artritis, la pérdida de masa muscular y las enfermedades crónicas son más frecuentes con la edad, pero la debilidad repentina cambia la urgencia de la situación.
Aunque el episodio haya terminado y tu perro parezca estar normal otra vez, llama de todos modos. Una recuperación temporal no permite saber por qué le fallaron las patas ni si podría volver a ocurrir. Nuestra guía complementaria sobre cómo registrar los cambios en la movilidad de un perro mayor puede ayudarte a hacer un seguimiento de lo que ocurra después de esa primera llamada.
¿Qué debes hacer durante los primeros cinco minutos?
La respuesta inicial más segura es detener los movimientos innecesarios, comprobar la respiración y el estado de alerta, evitar otra caída y contactar con una clínica veterinaria. Se trata de estabilizar a tu perro mientras organizas la atención veterinaria, no de poner a prueba sus patas ni de intentar corregir el problema en casa.
Las recomendaciones de primeros auxilios para mascotas de la AVMA recalcan que los primeros auxilios no sustituyen la atención veterinaria, que se deben limitar los movimientos durante el traslado y que hay que pedir ayuda para mover a una mascota herida.
Sigue esta secuencia de cinco minutos
- Evita que tu perro camine. Impide con calma que intente cruzar la habitación, subir escaleras, saltar o seguirte.
- Mantén el cuerpo sobre una superficie plana y estable. Si el suelo resbala, coloca debajo de tu perro una alfombra, una esterilla de yoga, una manta o una toalla doblada.
- Comprueba su estado de alerta y su respiración. Háblale con normalidad. Observa el movimiento del pecho y fíjate en si respira con facilidad, con esfuerzo, de forma inusualmente rápida o demasiado superficial.
- Observa sin manipularlo. Fíjate en la posición de las patas, si hay sangrado visible, hinchazón, arrastre, temblores, apertura excesiva de las patas o una herida evidente. No endereces ninguna extremidad ni presiones a lo largo de la columna.
- Llama al veterinario. Explica que a tu perro mayor le fallaron las patas traseras, cuándo ocurrió, si ahora puede ponerse de pie y si presenta algún signo de emergencia.
Un perro con dolor o asustado puede morder, aunque nunca lo haya hecho antes. Mantén la cara alejada de su boca, reduce el ruido y evita que varias personas nerviosas lo rodeen.
No hagas esto
- No hagas que tu perro camine para «comprobar si vuelve a ocurrir».
- No le permitas subir o bajar escaleras, ni siquiera con correa.
- No permitas que salte a la cama, el sofá, el porche o el asiento del coche.
- No tires de tu perro por el collar, la cola, las patas ni las patas traseras.
- No le masajees, estires ni flexiones las patas repetidamente.
- No le des aspirina, ibuprofeno, naproxeno, paracetamol ni ningún otro analgésico para uso humano.
- No reutilices una receta anterior ni cambies la dosis actual sin indicaciones del veterinario.
La guía de primeros auxilios para mascotas de UC Davis recomienda comprobar si el animal responde, respira y presenta lesiones o dolor, manteniendo estable cualquier posible lesión. También advierte a los propietarios que no deben administrar analgésicos de uso humano, ya que estos medicamentos pueden causar efectos adversos graves en los animales.
¿Es una emergencia? Comprueba el riesgo de movilidad aguda
La puntuación de riesgo de movilidad aguda, o AMRS, es una comprobación práctica para tomar decisiones que se utiliza en esta guía. No es una puntuación médica clínicamente validada, un diagnóstico ni un sustituto de la evaluación telefónica. Su objetivo es evitar que un signo grave pase desapercibido entre una larga lista de observaciones más leves.
La regla es sencilla: un solo criterio de emergencia sitúa al perro en el nivel de emergencia. No restes importancia a los signos tranquilizadores ni esperes a sumar una puntuación total.
Comprueba los signos que puedes observar
Cómo se relaciona el resultado con la siguiente acción
| Resultado de AMRS | Qué significa | Siguiente acción más segura |
|---|---|---|
| Nivel de emergencia | Hay uno o más criterios de emergencia | Llama al hospital veterinario de urgencias más cercano y sal hacia allí en cuanto la clínica te lo indique. Reduce al mínimo los movimientos durante el traslado. |
| Nivel de atención el mismo día | No hay criterios de emergencia, pero sí al menos un indicador de atención el mismo día | Llama ahora a tu veterinario habitual. Pregunta si tu perro debe ser atendido allí, en un centro de atención urgente o en un hospital veterinario de urgencias hoy mismo. |
| Nivel de seguimiento veterinario | No hay criterios de emergencia ni indicadores de atención el mismo día, y el cambio es leve, gradual, estable o se ha resuelto por completo | Ponte en contacto con tu veterinario habitual para pedirle orientación. En el caso de un perro de 16 años que ha sufrido un episodio de colapso reciente, contactar con el veterinario el mismo día sigue siendo la opción más prudente. |
No existe un criterio universal basado en la evidencia que permita asignar a todos los perros que aún pueden caminar a una consulta habitual o a un hospital de urgencias. La edad, las enfermedades cardíacas o respiratorias, los medicamentos, los antecedentes de cáncer, los problemas de columna previos, la disponibilidad de la clínica y la rapidez con la que cambian los signos pueden modificar la decisión.
Si dudas entre dos niveles, utiliza el más urgente y deja que la clínica te indique cómo proceder. Una clínica que conozca los antecedentes de tu perro puede tomar una decisión más específica que la que ofrece un artículo general.
¿Cómo debes mover a un perro al que le han fallado las patas traseras?
Mueve al perro solo cuando sea necesario por seguridad, para que haga sus necesidades o para trasladarlo, y sostén el cuerpo en lugar de tirar de una extremidad. Si tu perro no puede caminar, pide ayuda a otro adulto siempre que sea posible.
Cómo utilizar una toalla para sostener brevemente la parte trasera
Para un perro que puede mover las patas delanteras, pero no puede sostener la parte trasera con seguridad:
- Dobla una toalla de baño a lo largo para formar una banda ancha.
- Deslízala suavemente por debajo del abdomen, justo delante de las patas traseras.
- Mantén la toalla alejada del pecho, los genitales, las zonas quirúrgicas, las heridas y cualquier punto que parezca doloroso.
- Sujeta un extremo con cada mano y levanta solo lo necesario para evitar que la parte trasera caiga.
- Avanza despacio por un trayecto corto, recto y antideslizante.
- Detente si tu perro gime, se resiste, tiene dificultades para respirar o parece sentir más dolor.
El manual de primeros auxilios del Veterinary Specialty Center describe el uso de una toalla bajo el abdomen como apoyo temporal para un perro grande que no puede caminar. Este método no es adecuado para todos los perros. El dolor abdominal, una cirugía abdominal reciente, las dificultades respiratorias, las fracturas, el dolor intenso en la columna o una angustia evidente requieren otras instrucciones de traslado.
Un arnés acolchado de apoyo trasero puede facilitar los desplazamientos repetidos con ayuda, pero es importante que quede bien ajustado. Debe sostener la pelvis sin rozar, pellizcar, bloquear la micción, comprimir el abdomen ni forzar la columna en una postura incómoda.
Cómo mover a un perro que no puede ponerse de pie
Si tu perro no puede caminar, normalmente es más seguro sujetarle todo el cuerpo que intentar hacerlo caminar usando solo un arnés de soporte.
Si es un perro pequeño, utiliza un transportín o una caja firme con una cama gruesa, siempre que puedas colocarlo dentro sin retorcerle la columna. Para un perro grande, dos adultos pueden usar una manta gruesa como camilla. Una tabla rígida puede ser adecuada si se sospecha un traumatismo o una lesión de la columna, pero, siempre que sea posible, llama a la clínica para recibir instrucciones.
Mantén sujetas la cabeza, los hombros, la columna, la pelvis y las patas traseras como una sola unidad. No intentes levantarlo tú solo si el tamaño, el dolor o el comportamiento de tu perro puede poner a cualquiera de los dos en riesgo.
¿Qué puede hacer que a un perro mayor le fallen las patas traseras?
La debilidad de las patas traseras puede deberse a problemas en las articulaciones, los huesos, los músculos, la columna, los nervios periféricos o la circulación, así como a enfermedades metabólicas, toxinas, infecciones, cáncer o traumatismos. En un perro muy anciano puede haber más de un problema, por lo que el patrón por sí solo rara vez permite identificar la causa.
El resumen sobre trastornos de la columna del Merck Veterinary Manual describe enfermedades de los discos, enfermedades degenerativas, traumatismos, tumores, infecciones y otras afecciones de la columna que pueden causar dolor, debilidad, falta de coordinación, parálisis o incontinencia.
La artritis puede dificultar que el perro se ponga de pie, suba escaleras o cambie de postura. Un estudio de casos y controles en el que participaron 20 perros con osteoartritis de cadera secundaria a displasia y 20 perros sanos observó diferencias relacionadas con las tareas en la marcha y el movimiento de la cadera, aunque las puntuaciones visuales subjetivas variaron entre los examinadores. El estudio describió diferencias entre los grupos; no demostró que un producto de movilidad para consumidores trate la artritis. Consulta el estudio de Souza sobre la marcha en perros con osteoartritis de cadera.
Si el problema parece más una cojera de una sola pata que una debilidad de ambas, consulta la guía específica sobre cuándo un perro que cojea necesita atención veterinaria. Un perro que no quiere apoyar peso en una de las patas traseras también puede beneficiarse de la guía específica sobre triaje de la cojera en las patas traseras de los perros. La hinchazón o la inestabilidad alrededor de la articulación trasera inferior deben evaluarse antes de utilizar una órtesis; la guía sobre lesiones del corvejón en perros explica esos límites.
¿Podría ser mielopatía degenerativa?
La mielopatía degenerativa se menciona con frecuencia en internet, pero su patrón clásico es gradual y, por lo general, indoloro, con falta de coordinación y debilidad progresivas en las extremidades posteriores. Un colapso repentino y doloroso no es la presentación clásica.
Esto no permite que un propietario confirme o descarte la mielopatía degenerativa en casa. Además, un perro puede tener mielopatía degenerativa y otra afección dolorosa al mismo tiempo.
¿Podría ser un problema de disco?
La enfermedad de los discos intervertebrales puede causar dolor de espalda o cuello, reticencia a moverse, tambaleo, pérdida del control motor de las extremidades traseras, parálisis y cambios en la micción o la continencia. Estos signos coinciden con los de varias otras afecciones, por lo que se necesita una evaluación veterinaria y, en algunos casos, pruebas de diagnóstico por imagen.
Un caso del hospital de UC Davis sobre una parálisis repentina documentó el caso de un Border Collie de siete años con una hernia discal lumbar y compresión hemorrágica de la médula espinal. Esto demuestra por qué un colapso repentino no debe atribuirse simplemente a la edad, pero un solo caso no permite estimar la frecuencia de esa causa ni predecir la evolución de otro perro.
En otro estudio observacional se comparó a 15 perros que podían caminar y presentaban mielopatía toracolumbar con 15 controles sanos mediante una pasarela con sensores de presión. Se observaron diferencias medibles en la variabilidad de la marcha y la distribución de la fuerza, pero los grupos también diferían en tamaño corporal y velocidad al caminar. El estudio de la marcha en perros con mielopatía toracolumbar respalda una evaluación veterinaria cuidadosa de la marcha, no el diagnóstico en casa ni las afirmaciones sobre productos de movilidad.
Para consultar una explicación más amplia de las posibles causas, visita causas de la debilidad repentina de las patas traseras en perros.
Haz que tu casa sea más segura antes de comprar equipamiento
Los primeros cambios en casa deben reducir los resbalones, las escaleras, los saltos y los desplazamientos innecesarios. Por lo general, es más urgente mejorar la tracción y eliminar los peligros que elegir un dispositivo de movilidad complejo.
Las recomendaciones de AAHA sobre el cuidado de perros y gatos mayores respaldan el uso de alfombras, esterillas de yoga, camas de fácil acceso, barreras, rampas, arneses acolchados y bien ajustados, además de otros cambios en el entorno, para las mascotas con movilidad reducida. No asignan porcentajes precisos de prevención de caídas a estas opciones.
El Índice de reducción de la carga para prevenir caídas, o FLRI, es una guía cualitativa de prioridades que se utiliza aquí. Clasifica los cambios según la rapidez de instalación, la eliminación directa de peligros, la dependencia de un ajuste adecuado y la necesidad de consultar a un profesional. No es una medida validada de la reducción de caídas ni de la carga sobre las extremidades.
| Cambio en casa | Nivel de coste | Rapidez de instalación | Prioridad FLRI | ¿Consultar primero al veterinario? |
|---|---|---|---|---|
| Esterillas de yoga o alfombras alargadas bien fijadas en las zonas de paso principales | Bajo | Minutos | Primera medida contra los resbalones | Por lo general, no, salvo que moverse sea peligroso |
| Barreras para bebés o puertas cerradas en las escaleras | Bajo a moderado | Minutos | Primera medida para prevenir caídas | No |
| Cama baja, firme y acolchada en la planta principal | Bajo a moderado | Minutos | Medida inicial para reducir los saltos | No |
| Recorrido para hacer sus necesidades, solo con correa y con buena tracción | Bajo | Minutos | Medida inicial para controlar el movimiento | Llame antes si el perro no puede mantenerse de pie con seguridad |
| Sujeción temporal con una toalla | Bajo | Minutos | Solo como apoyo breve | Sí, si presenta dolor, dificultad para respirar, enfermedad abdominal o incapacidad para caminar |
| Arnés ajustado de soporte trasero | Moderado | Requiere una breve preparación y ajuste | Útil cuando se recomienda brindar apoyo repetidamente | Sí, si se trata de una afección nueva o dolorosa |
| Rampa | Moderado | Requiere tomar medidas y entrenamiento | Útil para determinados perros cuya condición es estable | Sí, después de un cambio repentino en la movilidad |
| Protectores antideslizantes para las patas o botas | Bajo a moderado | Requiere ajuste y observación | Depende de la situación | Consulte primero si arrastra las patas, tiene heridas, presenta poca sensibilidad o camina de forma diferente |
| Cama ortopédica | Moderado | Uso inmediato una vez colocada | Mayor comodidad y acceso más fácil | No, pero evite una cama a la que le cueste entrar |
| Carrito de movilidad | Alto | Requiere un ajuste preciso y entrenamiento | Con orientación de un especialista | Sí |
Identifica el primer cambio para tu hogar
Empieza por el peligro más inmediato:
La guía de movilidad para mascotas mayores puede ayudarte a adaptar el apoyo en casa a un patrón concreto, como resbalar, tener dificultades para levantarse, evitar las escaleras o arrastrar una pata. El comprobador de movilidad para mascotas mayores es más adecuado para observar la evolución una vez atendidas las preocupaciones urgentes.
¿Qué ayudas para la movilidad pueden servir y cuáles requieren la valoración de un veterinario?
Una ayuda para la movilidad solo resulta útil si se adapta al cuerpo del perro, su diagnóstico, su nivel de dolor y sus capacidades restantes. Un dispositivo que parece ofrecer apoyo puede alterar el equilibrio, la carga sobre las patas o la posición de la columna.
Arneses y correas de apoyo para la parte trasera
Un arnés acolchado y bien ajustado puede proporcionar un apoyo más controlado que una toalla estrecha. Revisa la piel después de cada uso, especialmente alrededor de la ingle, el abdomen, el pecho y los bordes de las correas. Deja de usarlo si observas rozaduras, hinchazón, angustia, dificultad para orinar o un aumento del dolor.
Una correa de apoyo debe ayudar al perro a mantener una posición natural de pie. No debe elevar tanto la parte trasera que las patas delanteras soporten casi todo el peso del cuerpo.
Rampas y escaleras para mascotas
Una rampa puede reducir la necesidad de dar un salto completo, pero son importantes la inclinación, el ancho, la tracción de la superficie, la estabilidad lateral y el espacio de llegada. Un perro con dolor activo, un desequilibrio grave, arrastre de las patas o debilidad repentina no debe empezar a usar una rampa antes de recibir orientación veterinaria.
Para un perro estable cuyo veterinario haya aprobado el acceso a los muebles, la rampa para mascotas de pendiente suave es un ejemplo que requiere adaptar la rampa a la altura del mueble y mantener la superficie de paso limpia y seca.
Las escaleras para mascotas también requieren cambios repetidos de peso y una colocación controlada de las patas. Las escaleras antideslizantes para mascotas pueden ser adecuadas para determinados perros pequeños y estables, una vez evaluadas la altura de los escalones, la estabilidad de la base y su capacidad para recorrerlas en ambas direcciones. No son una primera respuesta ante un colapso repentino.
Agarres y botas para las patas
Los dispositivos para las patas pueden alterar la marcha y la distribución de la carga, por lo que “más agarre” no significa automáticamente “más seguridad para todos los perros”. Un estudio controlado sobre agarres para uñas realizado con 15 perros sanos observó pequeños cambios cinéticos que los autores consideraron poco probables de tener importancia clínica. El estudio no evaluó la prevención de caídas ni la recuperación funcional en perros mayores débiles. Consulta el experimento de Roush sobre la marcha con agarres para uñas.
Un segundo estudio controlado evaluó un tipo de bota de goma en cinco hembras sanas de raza labrador retriever. Las distintas configuraciones de la bota modificaron las fuerzas de reacción del suelo y los patrones de presión en las patas durante pruebas breves, pero el estudio no midió el alivio del dolor, la comodidad, la prevención de lesiones ni los resultados a largo plazo. El estudio sobre la biomecánica de las botas para perros es una advertencia útil para no asumir que el calzado no tiene ningún efecto.
Consulta al veterinario antes de usar dispositivos para las patas si tu perro arrastra los dedos, tiene heridas en las patas, presenta una sensibilidad reducida o no puede apoyar las patas con normalidad.
Carritos de movilidad
Un carrito no es un tratamiento de emergencia ni sustituye un diagnóstico. Algunos perros podrían ser candidatos a un sistema de soporte trasero, pero primero hay que tener en cuenta el dolor, la estabilidad de la columna, la fuerza de las patas delanteras, la salud de la piel, el control de esfínteres, la resistencia y la capacidad de la persona cuidadora.
La silla de ruedas con soporte trasero JoyStride está diseñada para perros pequeños y medianos, y requiere tomar medidas, ajustar las correas, revisar posibles rozaduras, supervisar al perro y hacer una introducción gradual. Consulta cualquier carrito con tu veterinario o con un profesional de rehabilitación antes de comprarlo o utilizarlo.
¿Qué debes registrar antes de llamar al veterinario?
Registra lo que ocurrió sin recrear el episodio. Un vídeo breve y espontáneo puede ser útil, pero no obligues al perro a caminar, subir escaleras, girar, hacer pruebas de apoyo de las patas ni intentes que vuelva a ponerse de pie solo para grabarlo.
Las recomendaciones de Cornell para la consulta veterinaria por cojera de un perro aconsejan documentar cuándo empezó, cómo ha evolucionado, si tiene dificultades para subir escaleras o saltar, si le cuesta levantarse, si pudo sufrir un traumatismo y qué medicamentos toma. Los vídeos grabados en casa pueden mostrar signos que resultan menos evidentes en la clínica.
El seguimiento basado en lo que observa la persona cuidadora puede ser útil cuando se realiza de forma estructurada. Un estudio que validó un cuestionario de movilidad en 62 perros concluyó que las mediciones comunicadas por sus cuidadores podían describir diferencias de movilidad en la población estudiada, junto con los resultados de la exploración y de las mediciones de la marcha. El estudio de movilidad canina GenPup-M respalda la observación organizada, pero una lista de comprobación por sí sola tampoco permite diagnosticar la causa.
Cuando llames, empieza por los datos que determinan la urgencia:
«A mi perra de 16 años le fallaron de repente las patas traseras a las 3:20 p.m. Está consciente y respira con normalidad, pero no puede mantenerse en pie sin ayuda. No sabemos que se haya caído. Sus encías tienen un color normal y ha orinado esta mañana».
Esto es más útil que intentar identificar la enfermedad. El artículo sobre preguntas que hacerle al veterinario sobre los cambios en la movilidad puede ayudarte a prepararte para la consulta.
Haz estas preguntas durante la llamada o la consulta:
- ¿Mi perro necesita acudir a un hospital veterinario de urgencias, una cita urgente u otro nivel de atención?
- ¿Cómo debo mover y subir a mi perro al coche?
- ¿Debo retirar la comida, el agua o la medicación que toma antes de la consulta?
- ¿Qué cambios indicarían que debo acudir inmediatamente a urgencias?
- ¿Es adecuada una banda de sujeción hecha con una toalla para el cuerpo y los síntomas de mi perro?
- Después de la exploración, ¿podrían ser útiles la rehabilitación, un arnés a medida, una rampa u otra ayuda?
- ¿Qué debo vigilar durante la noche o entre una cita y otra?
¿Significa esto que mi perro está cerca del final de su vida?
Un solo episodio de problemas de movilidad no responde a esa pregunta. La edad avanzada y la debilidad de las patas traseras son factores importantes, pero las decisiones sobre el final de la vida también deben tener en cuenta el diagnóstico, el pronóstico, el dolor, el control de los síntomas, su evolución, el apetito, el interés por lo que le rodea, la capacidad para hacer sus necesidades, la movilidad, lo que el perro puede tolerar y lo que la persona responsable puede proporcionarle físicamente.
Es comprensible que pienses inmediatamente en ello, sobre todo si tu perro tiene 16 años. Intenta separar dos decisiones:
- ¿Qué atención necesita mi perro ahora mismo?
- ¿Qué significa esta enfermedad para su bienestar y calidad de vida después de la valoración veterinaria?
Es posible que estas preguntas se respondan con horas o días de diferencia. Puede ser necesario estabilizarlo primero antes de que alguien pueda ofrecerte un pronóstico útil.
Tu capacidad física forma parte de una planificación compasiva. Decir que no puedes levantar de forma segura a un perro de 36 kg varias veces al día es información médica relevante, no un fracaso.
Preguntas frecuentes
¿Qué ocurre si a mi perro mayor le fallaron las patas traseras, pero después volvió a la normalidad?
Llama al veterinario ese mismo día. Anota la hora de inicio, cuánto duró, qué actividad estaba haciendo antes del episodio y si hubo dolor, confusión, respiración anormal o cambios al orinar. Que se recupere temporalmente no permite identificar la causa.
¿Debo dejar que mi perro duerma después del episodio?
Un perro tranquilo puede descansar mientras consultas con el veterinario, pero asegúrate de que sigue reaccionando y respira con normalidad. Si no responde, respira de forma anormal, tiene las encías pálidas o azuladas, la debilidad empeora o no puede levantarse, necesita atención de urgencia.
¿La artritis puede hacer que a un perro mayor le fallen las patas traseras?
La artritis puede contribuir al dolor, a la debilidad al levantarse o cambiar de postura, a apoyar menos peso y a tener dificultades para realizar tareas exigentes. No debe darse por hecho que un colapso repentino de ambas patas se debe a la artritis sin una valoración veterinaria, ya que los problemas de columna, neurológicos, sistémicos, vasculares, tóxicos y traumáticos pueden presentar signos similares.
¿Con qué frecuencia debería sacar a mi perro a orinar?
Pide a la clínica recomendaciones específicas para su caso. Hasta entonces, evita los paseos largos. Utiliza la ruta más corta y llana posible, una correa y una superficie con buen agarre. Si tu perro no puede mantenerse en pie, no puede orinar, llora al moverse o pierde el control de la vejiga junto con la debilidad, contacta con una clínica de urgencias.
¿Debería masajear las patas traseras de mi perro?
No durante un episodio agudo cuya causa no se conoce. Los masajes y los estiramientos pueden resultar dolorosos o no ser adecuados en caso de fracturas, problemas de columna, lesiones de los tejidos blandos u otras afecciones. Espera a que lo examinen y a recibir instrucciones específicas de rehabilitación.