Cómo ayudar a un perro o gato en duelo, con orientación veterinaria
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No estás exagerando si tu perro o gato cambia de repente después de que muere otra mascota. Tras la pérdida de un compañero, pueden aparecer conductas como buscarlo, vocalizar más, volverse más dependiente, esconderse, dormir de forma irregular, jugar menos o comer de manera diferente. Al mismo tiempo, varios de estos signos también pueden indicar dolor, náuseas, una infección, una enfermedad dental u otro problema médico.
La forma más segura de ayudar a una mascota en duelo es proteger primero sus funciones básicas: vigila de cerca su alimentación, consumo de agua, hábitos para hacer sus necesidades, respiración, movilidad y bienestar; mantén sus rutinas habituales; ofrécele compañía sin presionarla; y contacta cuanto antes con tu veterinario si los síntomas son intensos, aparecen de repente, empeoran o afectan a su alimentación y consumo de agua.
La pregunta más útil no es simplemente «¿Está triste mi mascota?». Es: «¿Mi mascota está médicamente estable y su funcionamiento diario mejora, se mantiene igual o empeora?»
Busca atención veterinaria urgente ahora si tiene dificultad para respirar, se desploma, sufre convulsiones, presenta debilidad intensa, sospechas que ha ingerido una sustancia tóxica, tiene una hemorragia que no se detiene, vomita repetidamente, presenta el abdomen hinchado o dolorido, no puede orinar, siente un dolor intenso o responde cada vez menos. No esperes para comprobar si estos signos se deben al duelo.
¿Pueden los perros y los gatos estar de duelo por otra mascota?
Los perros y los gatos pueden mostrar conductas parecidas a las del duelo después de que muere un compañero del hogar, pero las investigaciones actuales no pueden demostrar que comprendan la muerte o que vivan el duelo exactamente como lo hacemos los humanos. Lo que sí respalda la evidencia es un cambio real y, a veces, constante en el comportamiento tras la pérdida.
En una encuesta retrospectiva a 414 animales de compañía que habían perdido a su compañero, los dueños informaron de al menos un cambio de comportamiento en 311 animales, es decir, 75%. Esta cifra corresponde a una muestra de encuesta voluntaria, no a la población general de perros y gatos, pero confirma que los dueños suelen notar cambios después de una pérdida. El estudio de Walker sobre el comportamiento tras la pérdida de un compañero registró cambios en la alimentación, el sueño, las vocalizaciones, el afecto y el uso del territorio.
Las investigaciones centradas en perros encontraron un patrón similar. En una encuesta a 426 dueños de perros italianos, los cambios indicados incluyeron una mayor búsqueda de atención en 67% de los perros, menos juego en 57%, menor actividad en 46%, comer menos en 32% y más vocalizaciones en 30%. La calidad de la relación y las actividades compartidas se asociaron con algunos cambios, pero los autores del estudio de Scientific Reports sobre perros que habían perdido a su compañero señalaron que sus resultados no podían confirmar que los perros estuvieran experimentando duelo.
Una encuesta de 2024 en la que participaron 412 cuidadores y 452 gatos que habían perdido a su compañero también encontró asociaciones entre las relaciones previas de los gatos, las actividades diarias compartidas y los cambios de comportamiento posteriores a la pérdida. El estudio sobre gatos tras la pérdida de un compañero no pudo separar las respuestas emocionales de los gatos de la percepción de los cuidadores, los cambios en el hogar o las modificaciones en el propio comportamiento del cuidador.
Esta incertidumbre no significa que estés imaginando lo que ves. Significa que la descripción más responsable es que tu mascota puede estar reaccionando a la pérdida, a la desaparición de un compañero social conocido, a los cambios en las rutinas del hogar, a tu propio malestar o a una combinación de estos factores.
La historia del vínculo es importante porque las mascotas suelen organizar sus días en torno unas a otras. Pueden compartir lugares de descanso, esperarse antes de salir, jugar a horas previsibles o utilizarse mutuamente como referencia social. Perder a ese compañero puede cambiar la estructura de todo el día, aunque no podamos describir con certeza la experiencia interna del animal que queda.
Tampoco tienes que culparte por estar afectado. Tu duelo no significa que estés cuidando mal de tu mascota. Concéntrate en mantener sus rutinas esenciales de forma viable, aceptar ayuda práctica cuando puedas y registrar los cambios con suficiente precisión para que tu veterinario pueda interpretarlos.
¿Cuáles son los signos de duelo en perros y gatos?
Entre los posibles signos de duelo en perros y gatos se incluyen buscar al compañero, vocalizar más, mostrar cambios en el afecto, esconderse, jugar menos, cambiar de apetito, dormir de forma irregular y modificar su nivel de actividad. Ningún signo por sí solo demuestra que se trate de duelo, así que observa si existe un patrón que comenzara alrededor de la pérdida y compáralo con el comportamiento habitual de tu mascota.
| Área de comportamiento | Lo que pueden mostrar los perros | Lo que pueden mostrar los gatos | Por qué siguen siendo importantes las causas médicas |
|---|---|---|---|
| Comportamiento social | Seguir a las personas, buscar atención, aislarse, esperar cerca de las puertas | Volverse más dependiente, esconderse, evitar el contacto, ocupar los lugares de descanso del otro gato | El dolor, el deterioro sensorial, la ansiedad y los cambios cognitivos pueden alterar el comportamiento social |
| Actividad y juego | Menos juego, paseos más lentos, inquietud y menor interés | Menos juego, menos movimiento, esconderse y actividad nocturna | La artritis, la fiebre, la debilidad y los problemas neurológicos pueden manifestarse de forma similar |
| Vocalizaciones | Gimoteos, ladridos, aullidos y vocalizaciones cuando está solo | Maullidos intensos o insistentes, y maullidos más fuertes o frecuentes | El dolor, la hipertensión, el deterioro cognitivo, los problemas urinarios y las enfermedades tiroideas pueden causar vocalizaciones |
| Alimentación | Come más despacio, ingiere porciones más pequeñas o rechaza la comida | Huele la comida y se aleja, come menos o la rechaza por completo | Deben considerarse el dolor dental, las náuseas, las enfermedades gastrointestinales, la enfermedad renal y otras afecciones |
| Sueño | Duerme más, tiene dificultades para acomodarse o se despierta por la noche | Se esconde o duerme más, y maúlla inquieto durante la noche | El dolor y las enfermedades pueden alterar el sueño con frecuencia |
| Necesidades fisiológicas | Tiene accidentes dentro de casa o no quiere salir | Evita el arenero o cambia la frecuencia con la que lo utiliza | Los problemas urinarios y gastrointestinales pueden requerir atención veterinaria urgente |
Algunos perros muestran conductas parecidas a la depresión canina, pero «depresión» no debe convertirse en un diagnóstico casero. Nuestra guía sobre cambios de conducta que pueden parecerse a la depresión en perros explica por qué la pérdida de interés, el letargo y los cambios en el apetito también requieren atención veterinaria, además de apoyo emocional.
En los gatos, maullar más o esconderse después de la muerte de otro gato puede encajar con una reacción ante la pérdida, pero ambos signos pueden tener numerosas causas médicas. En un caso descrito por un veterinario, una gata de 14 años comenzó a maullar con angustia después de que muriera su hermana. El veterinario reconoció que podía tratarse de una reacción de duelo, pero también advirtió que el dolor crónico podía provocar la misma conducta y recomendó realizar una exploración física. Este caso documentado de vocalizaciones felinas tras una pérdida ilustra el enfoque clínico adecuado: el contexto emocional es importante, pero no descarta una enfermedad.
¿Es duelo o enfermedad?
No se puede distinguir de forma fiable entre el duelo y una enfermedad basándose únicamente en la conducta. Sin embargo, sí puedes organizar tus observaciones para que el veterinario reciba una imagen mucho más clara.
No existe un índice validado de consistencia de los cambios de conducta para evaluar el duelo en mascotas, y asignar la misma importancia a la pérdida de apetito, la necesidad de estar acompañado, los vómitos y la reducción del juego sería engañoso. Un signo de alerta médica siempre debe tener más peso que una puntuación general tranquilizadora.
En su lugar, utiliza esta comprobación de cambios respecto a su estado habitual :
Primero, comprueba sus funciones básicas
Anota qué ha comido y bebido tu mascota, si orina y defeca con normalidad y si respira, camina y descansa con comodidad. Si alguna de estas funciones está considerablemente afectada, consulta directamente con el veterinario.
Después, comprueba cuándo comenzó y cómo evoluciona
Pregúntate:
- ¿La conducta comenzó justo después de la pérdida o apareció días o semanas más tarde?
- ¿Aparece en torno a una rutina que antes compartían, como la hora de comer, los paseos o la hora de dormir?
- ¿El cambio está presente todo el día o solo durante breves periodos?
- ¿Tu mascota todavía puede relajarse, comer, dormir, hacer sus necesidades y responder a actividades conocidas?
- ¿El comportamiento es menos intenso, igual o peor que ayer?
Usa el resultado para decidir cuál es el siguiente paso
Actúa con urgencia: Hay una señal de alarma médica, un cambio grave en su capacidad para desenvolverse o un deterioro rápido. Contacta con un veterinario de urgencias o de atención inmediata.
Consulta veterinaria prioritaria: No hay una emergencia inmediata, pero tu mascota come bastante menos, parece estar persistentemente aletargada, muestra signos de dolor, vomita, tiene diarrea o sigue empeorando. Llama ese mismo día a tu veterinario habitual.
Vigilancia con apoyo: Las funciones esenciales se mantienen estables, los cambios son leves y tu mascota todavía tiene momentos de interacción normal. Continúa apoyándola con rutinas conocidas y registra su evolución al menos una vez al día.
Esta comprobación no diagnostica el duelo ni demuestra que su estado de salud sea estable. Su objetivo es evitar que una explicación conocida, como la pérdida de un compañero, oculte un problema más urgente.
¿Qué debes hacer durante las primeras 24 a 72 horas?
Durante las primeras 24 a 72 horas, conserva las rutinas conocidas, mide cuánto come, asegúrate de que tenga agua y pueda acceder fácilmente a sus lugares habituales para hacer sus necesidades, ofrécele consuelo si lo acepta y vigila las señales de alarma médica. Este es un periodo de observación y apoyo, no una razón para retrasar la atención de una mascota que no se encuentra bien.
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Crea un registro básico de salud. Anota las comidas que le ofreces, la cantidad aproximada que come, cuánto bebe, cuándo orina y defeca, si vomita, la medicación, el sueño, el movimiento y cualquier comportamiento inusual. Si convives con varias mascotas, supervisa o separa temporalmente las comidas para saber quién ha comido.
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Mantén un horario diario reconocible. Conserva los horarios habituales de las comidas, los paseos, la hora de dormir, la medicación y la limpieza del arenero. La previsibilidad en casa ayuda a que tu mascota tenga que asimilar menos cambios a la vez. Este mismo principio resulta útil después de muchas alteraciones de la rutina, como explicamos en nuestro plan para que los perros recuperen la calma y su rutina.
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Ofrécele contacto, pero sin insistir. Siéntate cerca, háblale con normalidad y deja que sea tu mascota quien inicie el contacto. Un perro que se apoya en ti quizá agradezca unas caricias suaves; un gato que elige esconderse puede necesitar tranquilidad más que contacto físico. No saques repetidamente a una mascota retraída de un lugar en el que se siente segura.
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Deja a su alcance los recursos conocidos. Evita reorganizar de inmediato todas las camas, cuencos, areneros, transportines, mantas o zonas de descanso. Tu mascota puede empezar a utilizar espacios que antes pertenecían a la que ha muerto. Este cambio puede reflejar tanto un acceso diferente a esos lugares como una reacción a la pérdida.
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Propón actividades breves y voluntarias. Un paseo conocido, una breve sesión para olfatear, un juguete interactivo con comida para una mascota que come con normalidad o una invitación corta a jugar pueden ayudar a recuperar el ritmo del día. Detente si tu mascota pierde el interés o parece angustiada.
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Protege sus horas de descanso. Ofrécele un lugar tranquilo y poco transitado donde pueda dormir sin interrupciones. Una cama conocida es suficiente. Si le ayudara disponer de otra zona de descanso, una opción mullida con bordes elevados, como la cama para mascotas SnuggleSoft puede favorecer su comodidad y ayudarle a mantener la rutina, pero una cama no trata el duelo, el dolor, la pérdida de apetito ni un cambio repentino de comportamiento.
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Responde con suavidad ante los accidentes y las vocalizaciones. No castigues que busque a su compañero, gima, haga sus necesidades en casa, se muestre excesivamente apegada o se esconda. Las guías de AAHA sobre el manejo del comportamiento recomiendan gestionar el entorno y utilizar métodos basados en recompensas, y desaconsejan las respuestas aversivas que pueden aumentar el miedo y el estrés.
El objetivo práctico no es mantener a tu mascota constantemente ocupada. Es ofrecerle un día estable, con oportunidades seguras para comer, descansar, moverse, explorar y relacionarse.
¿Cuánto dura el duelo en perros y gatos?
No existe una respuesta universal sobre cuánto dura el duelo en perros y gatos. Las encuestas a propietarios señalan cambios de comportamiento que duran de semanas a meses en algunos animales, pero esos estudios no establecen un plazo normal de recuperación ni un periodo de espera médicamente seguro.
Walker y sus colaboradores informaron de una duración mediana inferior a seis meses para los cambios de conducta en general, aunque las distintas categorías de comportamiento siguieron patrones diferentes. Estas estimaciones se obtuvieron de forma retrospectiva y no permiten saber cuánto tiempo necesitará tu mascota para adaptarse.
Una medida más útil es la tendencia de recuperación funcional: ¿La alimentación, la hidratación, la eliminación, la movilidad, el bienestar, el sueño y la interacción se están acercando a los niveles habituales de tu mascota?
| Periodo | Conductas que pueden aparecer tras la pérdida | Señales de recuperación funcional | Señales que requieren contactar con el veterinario |
|---|---|---|---|
| Días 1 a 3 | Buscar, esperar cerca de lugares conocidos, mostrarse más dependiente, esconderse, vocalizar, dormir de forma diferente y mostrar menos interés por jugar | La alimentación y la ingesta de agua siguen siendo adecuadas; la micción es normal; se mueve con comodidad; hay momentos de calma o de comportamiento habitual | Rechazo de la comida, letargo intenso, vómitos repetidos, diarrea, dolor, cambios en la respiración, dificultad para orinar, colapso o un deterioro rápido |
| Semanas 1 a 2 | Búsqueda intermitente, cambios en los lugares donde duerme, mayor necesidad de contacto, menos interés por jugar y una respuesta diferente cuando se queda a solas | El apetito vuelve gradualmente a sus niveles habituales; los episodios de angustia son más breves; reaparecen por iniciativa propia el juego, el acicalamiento, los paseos o el contacto social | Ninguna mejoría, menor ingesta, pérdida de peso, síntomas gastrointestinales persistentes, mayor aislamiento, agitación continua o alteraciones importantes del sueño |
| Después de dos semanas | Pueden continuar algunos cambios leves relacionados con la rutina | Las funciones básicas se mantienen estables y las actividades habituales van recuperándose poco a poco | Deterioro persistente, empeoramiento de la conducta, agresividad, autolesiones, miedo intenso, cambios continuos en el apetito o una menor calidad de vida |
Estos son periodos de observación, no etapas validadas. Una mascota no tiene que «completar» los días 1 a 3 antes de empezar a mejorar, y no debes esperar a la siguiente fila si aparece una señal preocupante.
Mejoría significa que las funciones esenciales se mantienen estables y que al menos algunas conductas se acercan a sus niveles habituales. Estancamiento significa que hay poco o ningún cambio tras varias observaciones. Empeoramiento significa que el apetito, la energía, el bienestar, la interacción u otro aspecto importante están deteriorándose. Un estancamiento es motivo para llamar al veterinario y pedir orientación; si hay un empeoramiento, es aún más importante concertar una revisión.
¿Cuándo debes preocuparte por una mascota que está de duelo?
Debes preocuparte siempre que la pérdida de un compañero vaya acompañada de dificultades para comer, beber, respirar, hacer sus necesidades, moverse, estar cómoda o mantenerse consciente de su entorno. Estas señales son más importantes desde el punto de vista clínico que el número de días transcurridos desde la pérdida.
La guía de Texas A&M sobre triaje de urgencias veterinarias recomienda que un perro o un gato sea evaluado cuando no ha comido o se muestra letárgico durante más de 24 horas, o cuando los vómitos o la diarrea no han desaparecido en un plazo de 12 a 24 horas. Estos límites son máximos generales, no instrucciones para esperar. La edad, el historial médico, la gravedad y los síntomas adicionales pueden justificar que se busque atención antes.
La pérdida de apetito en los gatos requiere especial precaución
Llama pronto a tu veterinario si tu gato deja de comer. La guía clínica de Cornell sobre la anorexia felina señala que la pérdida de apetito puede afectar gravemente a un gato adulto en tan solo 24 horas y recomienda consultar de inmediato al veterinario. Los gatitos muy pequeños y los gatos con obesidad o enfermedades preexistentes pueden correr un riesgo mayor.
No des por hecho que un gato está comiendo porque la comida desaparece poco a poco de un cuenco compartido. Sírvele una ración medida en un recipiente aparte y anota cuánto deja.
No obligues a comer a un gato que no quiere hacerlo ni lo alimentes con una jeringa, a menos que tu veterinario te lo haya indicado expresamente. Las guías de consenso de la ISFM sobre gatos inapetentes advierten que la alimentación forzada puede aumentar el estrés, contribuir a la aversión a la comida y provocar riesgo de aspiración. Un veterinario puede evaluar si hay náuseas, dolor, deshidratación o enfermedad dental, así como la necesidad de ofrecer un apoyo nutricional adecuado.
Los responsables de perros mayores pueden usar nuestra guía sobre los cambios de apetito en perros mayores, con la seguridad como prioridad para organizar sus observaciones antes de llamar a la clínica. La pérdida puede explicar el momento en que aparecen los cambios, pero no permite descartar una enfermedad.
¿Cómo puedes reconfortar a un perro o un gato que está de duelo?
La mejor forma de reconfortarlo es ofrecerle previsibilidad, respetar su voluntad y adaptarse a sus necesidades individuales. Más atención no siempre es mejor; un apoyo útil permite que el animal elija y, al mismo tiempo, protege su rutina y su salud básica.
Cómo ayudar a un perro que está de duelo
Mantén los paseos y las comidas cerca del horario habitual, ajustando el ejercicio a su edad, salud y nivel de energía. Deja que tu perro olfatee y explore en lugar de insistir en una actividad intensa. Si busca contacto, ofrécele compañía tranquila. Si quiere descansar, déjalo dormir sin interrupciones.
Algunos perros que parecen sentirse solos después de la muerte de otro perro también pueden estar reaccionando a quedarse solos por primera vez. Nuestra guía sobre las señales de soledad en los perros puede ayudarte a identificar los signos que se superponen, como los gemidos, el aislamiento, la disminución del juego y los cambios de apetito.
El enriquecimiento debe seguir siendo opcional. Un pequeño estudio piloto sobre enriquecimiento para perros de asistencia observó que distintas categorías de actividades produjeron diferentes cambios de comportamiento a corto plazo en 10 perros jóvenes. La muestra especializada, el breve periodo de observación y la ausencia de un grupo sin tratamiento impiden identificar un tratamiento para el duelo o una actividad que sea la mejor para todos los perros.
Para un perro que ya come con normalidad y está acostumbrado a masticar objetos seguros, un mordedor conocido puede ofrecerle una actividad tranquila. En un estudio controlado sobre periodos breves de aislamiento en perros adultos, un mordedor duradero generó más interacción que el juguete o los dispositivos evaluados, pero no hubo diferencias significativas en las conductas de escape y destructivas, se retiró a un perro tras observar un empeoramiento y no se evaluó el bienestar a largo plazo.
Cómo ayudar a un gato que está de duelo
Procura que tenga siempre a su alcance la comida, el agua, los areneros, las zonas para rascarse, los lugares de descanso y los escondites. A menudo, los gatos se benefician de tener estos recursos separados y de poder elegir entre el contacto social y la privacidad.
Las guías medioambientales de la AAFP y la ISFM para gatos respaldan las rutinas predecibles, el territorio conocido, los lugares seguros para descansar o esconderse, las oportunidades de juego y las interacciones positivas constantes. Son medidas generales de bienestar, no tratamientos del duelo cuya eficacia esté demostrada.
Ofrécele unos minutos de juego con un juguete conocido y deja que tu gato decida si quiere continuar. Evita acorralarlo, cogerlo en brazos, cepillarlo o acariciarlo si está intentando marcharse. Si a tu gato ya le gusta el contacto suave, puedes utilizar una herramienta como el masajeador ergonómico para mascotas de Viva PetZen durante sesiones de vínculo voluntarias. Detente de inmediato si el gato se aleja, tensa el cuerpo, mueve la cola bruscamente, baja las orejas o parece incómodo.
Nuestro guía sobre el estrés del gato y las rutinas durante el tiempo a solas ofrece un marco más completo para controlar el apetito, el aislamiento, las vocalizaciones y el uso voluntario de espacios seguros.
Ten especial cuidado al atribuir exclusivamente a la pérdida cualquier cambio reciente de comportamiento en un gato adulto. Un estudio prospectivo sobre el envejecimiento y el bienestar de gatos adultos combinó las observaciones de sus cuidadores con evaluaciones clínicas, lo que refuerza la idea más amplia de que los cambios en la alimentación, la actividad y el comportamiento pueden coincidir con alteraciones médicas. Su población y sus resultados no deben interpretarse como un estudio sobre el duelo por la pérdida de un compañero.
¿Debería tu mascota ver el cuerpo del animal de compañía que ha fallecido?
No hay pruebas sólidas de que una mascota que ha perdido a su compañero deba ver o oler su cuerpo para comprender la pérdida o recuperarse. Dos estudios observacionales no encontraron ninguna relación entre ver el cuerpo y el comportamiento comunicado posteriormente ni con la duración de los cambios de conducta.
Si se presenta de forma natural una oportunidad tranquila y supervisada y tu veterinario considera que es adecuada, puedes permitir que la mascota que ha quedado se acerque o se vaya cuando quiera. No fuerces el contacto, prolongues la exposición ni lo organices por miedo a haberle fallado a tu mascota.
Ver el cuerpo puede no ser adecuado si hay una enfermedad infecciosa, exposición a toxinas, una lesión traumática, restricciones legales o circunstancias prácticas que lo desaconsejen. Tu veterinario puede orientarte.
Si tu mascota no vio el cuerpo, no le privaste de algo que se haya demostrado necesario para recuperarse.
¿Deberías adoptar otra mascota de inmediato?
No adoptes otra mascota como tratamiento inmediato para el duelo. Un animal nuevo no puede reproducir la relación anterior, y las presentaciones introducen cambios en los olores, el territorio, los recursos, las expectativas sociales y las rutinas del hogar.
No existen estudios sólidos y específicos sobre el duelo que demuestren que adoptar de inmediato ayude o perjudique de forma sistemática a un perro o gato que ha perdido a su compañero. La decisión debe basarse en la salud, el temperamento, el historial social y la estabilidad actual de la mascota que ya vive contigo, además de en tu propia disposición y en los recursos de los que dispongas.
Con los gatos hay que tener especial cuidado, porque un gato desconocido puede percibirse como una amenaza territorial. Si finalmente adoptas otro, haz una presentación gradual y proporciona por separado comida, agua, arenero, escondites y lugares de descanso.
En el caso de los perros, pregunta primero si históricamente a tu perro le gustaba convivir con otros perros o si simplemente toleraba al compañero anterior. Los paseos en lugares neutrales o el contacto tranquilo con perros conocidos pueden aportar información, pero no deben convertirse en pruebas estresantes.
Una forma razonable de comprobar si estáis preparados es verificar que:
- Tu mascota come y se encuentra médicamente estable
- Las rutinas diarias son llevaderas
- Se ha evaluado el malestar intenso
- Puedes hacer una presentación gradual
- Quieres a la nueva mascota como individuo, no como sustituto
- Tienes suficiente espacio, tiempo y recursos para mantenerlas separadas si es necesario
Nuestras guías para preparar el hogar para tus mascotas pueden ayudarte a planificar recursos separados, recorridos previsibles por la casa, zonas de descanso y necesidades propias de cada etapa de la vida antes de incorporar otro animal.
¿Qué ayuda y qué no está demostrado?
Mantener la rutina, vigilar correctamente, ofrecer consuelo cuando la mascota lo busque, proporcionar enriquecimiento seguro y recurrir a tiempo al veterinario son medidas de apoyo razonables. No se ha demostrado que ningún producto de uso doméstico ni una técnica concreta traten el duelo por la pérdida de un animal de compañía.
A veces se recomiendan difusores de feromonas para mascotas estresadas, pero no deben presentarse como remedios demostrados para el duelo. Una revisión sistemática de estudios sobre feromonas en perros y gatos encontró pruebas insuficientes para la mayoría de las indicaciones conductuales que evaluó. La revisión se basó en estudios antiguos y no incluyó ensayos sobre el duelo por la pérdida de un animal de compañía, por lo que ni demuestra que sean ineficaces en todos los casos ni respalda afirmaciones sobre su uso para tratar el duelo.
Evita estos errores frecuentes:
- Esperar ante una pérdida importante de apetito porque «el duelo lleva tiempo»
- Cambiar la alimentación repetidamente sin orientación veterinaria
- Obligar a comer a un gato que no quiere hacerlo
- Castigar los accidentes, las vocalizaciones, el apego excesivo o el aislamiento
- Forzar el juego, las caricias, el aseo o el contacto social
- Adoptar otro animal únicamente para detener el comportamiento actual
- Usar medicamentos para humanos o sedantes sin receta
- Considerar un producto calmante como sustituto de una evaluación veterinaria
Los productos y accesorios calmantes pueden favorecer el descanso o las interacciones conocidas. Sin embargo, no permiten descartar el dolor, las náuseas, la deshidratación, las infecciones, las enfermedades metabólicas ni el deterioro cognitivo.
¿Cuándo es necesario acudir a un especialista en comportamiento veterinario?
Busca apoyo especializado en comportamiento después de una evaluación médica o junto con ella cuando el malestar sea intenso, persistente o peligroso, o no responda al plan veterinario inicial. Un veterinario especialista en comportamiento con certificación oficial es un profesional con formación avanzada en comportamiento y puede evaluar tanto los factores médicos como los conductuales.
La derivación a un especialista es especialmente recomendable en casos de:
- Autolesiones o intentos frenéticos de escapar
- Agresividad nueva o cada vez más intensa
- Miedo profundo o incapacidad para tranquilizarse
- Malestar intenso al quedarse solo
- Persistencia de los problemas para hacer sus necesidades en el lugar adecuado después de evaluar las causas médicas
- Varios problemas de comportamiento que se presentan a la vez
- Deterioro importante del bienestar a pesar de recibir atención veterinaria inicial
Un profesional cualificado en comportamiento basado en recompensas puede ayudar a poner en práctica un plan, pero un adiestrador no sustituye al veterinario cuando pueden estar implicados la falta de apetito, el dolor, los medicamentos, una enfermedad o un trastorno clínico del comportamiento.
Preguntas frecuentes
¿Los perros entienden cuando muere otro perro?
La ciencia no ha demostrado que los perros entiendan la muerte como algo permanente en el mismo sentido que los humanos. Los perros pueden percibir que falta un compañero y reaccionar ante la alteración del vínculo, las rutinas, los olores, la actividad social y los cambios en el hogar.
¿Los gatos sufren la pérdida de otros gatos?
Después de una pérdida, los gatos pueden mostrar cambios en la alimentación, el sueño, el juego, las vocalizaciones, la búsqueda de atención, el aislamiento o la forma de utilizar el espacio. Las encuestas a cuidadores respaldan la presencia de estos patrones, pero no pueden confirmar el estado emocional subjetivo del gato.
¿Debo retirar la cama del animal fallecido?
No es necesario retirar todo de inmediato, salvo que exista un problema de higiene o una preocupación relacionada con alguna enfermedad. Mantener el entorno familiar puede reducir el número de cambios simultáneos. Retira o lava los objetos poco a poco, cuando te sientas preparado, y observa cómo responde el animal que sigue contigo.
¿Estoy empeorando la situación de mi mascota porque estoy pasando por un duelo?
Tu mascota puede notar cambios en tu rutina, tu voz, tu actividad o el tiempo que tienes disponible, pero eso no significa que seas responsable de cada cambio de comportamiento. Pide ayuda a amigos o familiares con las comidas, los paseos, la limpieza del arenero o la medicación si tu duelo está afectando a las rutinas esenciales.
¿Puedo dejar sola a una mascota que está pasando por un duelo?
Basa la decisión en su comportamiento actual y en la seguridad. Una mascota que descansa con normalidad cuando está sola puede tolerar el horario habitual, mientras que un perro o un gato que muestra pánico, intenta escapar de forma destructiva, vocaliza continuamente o presenta malestar físico necesita un plan diferente y orientación veterinaria.
Cómo favorecer la recuperación sin pasar por alto una enfermedad
Los perros y los gatos pueden mostrar cambios reales y observables después de la muerte de un compañero. La respuesta más responsable desde el punto de vista médico combina la compasión con una observación sistemática: mantén la rutina, ofrece consuelo respetando sus decisiones, mide la cantidad de alimento que come, observa su funcionamiento diario y actúa rápidamente cuando algo no vaya bien.
Utiliza esta lista de comprobación a diario hasta que tu mascota se estabilice:
No está haciendo perder el tiempo a su veterinario por llamar cuando tiene dudas. Si presenta pérdida de apetito, letargo, dolor, vómitos, cambios en la respiración u otro síntoma preocupante, lo más seguro es consultar ahora en lugar de esperar a que pase el duelo.