Quemaduras en las almohadillas del perro: señales, primeros auxilios y cuándo llamar al veterinario

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Quemaduras en las almohadillas de las patas del perro: señales, primeros auxilios y cuándo acudir al veterinario

Si crees que tu perro se ha quemado las patas, aléjalo de la superficie caliente y evita que siga caminando. Revisa las almohadillas con cuidado, sin forzar la pata; enjuágalas o déjalas en remojo con agua fresca o a temperatura ambiente. Evita el hielo y las cremas no aprobadas, y contacta con un veterinario para pedir consejo. Busca atención inmediata si hay tejido expuesto, una decoloración importante o dolor intenso.

Las quemaduras en las patas de los perros pueden producirse sobre asfalto, hormigón, arena, metal, aceras, césped artificial y otras superficies calentadas por el sol. La temperatura del aire por sí sola no indica cuánto se ha calentado el suelo. Una guía en línea puede ayudarte a reconocer posibles problemas y decidir qué hacer a continuación, pero no puede confirmar una quemadura ni determinar la profundidad de la lesión en la almohadilla.

Perro alejado de forma segura del pavimento caliente expuesto al sol
Aleja a tu perro de la superficie caliente antes de examinarle las patas.

¿Qué debo hacer si mi perro tiene las patas quemadas?

Lo más importante es poner fin a la exposición al calor, evitar que las patas soporten más presión, comenzar a enfriarlas con cuidado si tu perro lo permite y llamar a un veterinario. No sigas caminando para comprobar si mejora la cojera.

Sigue este orden:

  1. Aleja a tu perro de la superficie caliente. Si puedes hacerlo de forma segura, lleva en brazos a los perros pequeños. Si es un perro grande, toma la ruta más corta disponible hasta la sombra, el césped, un vehículo u otra superficie más fresca. No obligues a un perro herido a cruzar más pavimento caliente del necesario.
  2. Limita que siga caminando. Correr, caminar de un lado a otro y cruzar varias veces un suelo duro puede ejercer más presión y fricción sobre una almohadilla lesionada.
  3. Llévalo a la sombra o a un lugar interior más fresco. Así terminará el contacto con la superficie caliente y tendrás un lugar más tranquilo para observar a tu perro.
  4. Observa antes de tocar. Fíjate si tu perro cojea, levanta una pata, se niega a caminar, se lame las patas, se queja o evita que lo toquen.
  5. Usa agua fresca o a temperatura ambiente si tu perro lo permite. Enjuaga o deja en remojo suavemente las patas afectadas. No uses hielo ni agua muy fría.
  6. No apliques crema, pomada, bálsamo, mantequilla, aceite, desinfectante ni remedios caseros, a menos que un veterinario te indique expresamente que lo hagas.
  7. Llama a tu veterinario. Indica sobre qué superficie ocurrió, el tiempo aproximado de exposición, cuándo sucedió, qué patas parecen afectadas, cómo camina tu perro y cualquier cambio visible en las almohadillas.

Si tu perro aúlla, gruñe, enseña los dientes, intenta morder o trata de escapar repetidamente, interrumpe el examen. El dolor puede hacer que incluso un perro normalmente dócil reaccione a la defensiva. Tu seguridad es importante, y forzar la pata puede aumentar su angustia.

¿Cómo puedo saber si las almohadillas de las patas de mi perro están quemadas?

Cojear, levantar una pata, mostrarse reacio a caminar, lamerse o morderse las patas de forma persistente, o quejarse después de caminar sobre una superficie caliente son motivos para revisar las patas y contactar con un veterinario. Entre los cambios visibles pueden aparecer enrojecimiento, oscurecimiento o decoloración inusual, ampollas, zonas ulceradas, sangrado, piel suelta en la almohadilla o tejido en carne viva expuesto.

Estas observaciones son motivo de preocupación, pero ninguna demuestra que tu perro tenga una quemadura térmica. Los mismos comportamientos pueden producirse por un corte, una perforación, una uña desgarrada, un cuerpo extraño, una lesión por fricción, una irritación química o dolor en una zona más alta de la pata.

La guía de VCA sobre lesiones en las almohadillas de las patas señala que lamerse y cojear pueden deberse a almohadillas desgarradas, perforadas o quemadas. Por eso es importante saber cómo ocurrió la exposición. Un perro que empieza a levantar varias patas justo después de cruzar un pavimento calentado por el sol presenta un historial distinto al de un perro que de repente evita apoyar una sola pata después de correr sobre grava.

Cambios de comportamiento que debes vigilar

Entre los problemas habituales después de la exposición se incluyen:

  • Cojera o pasos más cortos y vacilantes
  • Negarse a continuar el paseo
  • Levantar repetidamente una o más patas
  • Cambiar el peso de una pata a otra
  • Lamer o morderse las almohadillas
  • Quejarse al estar de pie, caminar o cuando le tocan la pata
  • Evitar un suelo duro al volver a casa
  • Volverse inusualmente protector de una pata

Presta atención al patrón. Cojear de una sola pata puede indicar una lesión localizada, como un objeto extraño o una uña rota, aunque también es posible que se trate de una quemadura. Levantar rápidamente varias patas después de cruzar una superficie caliente hace más probable que la causa sea la exposición a dicha superficie. Ninguno de estos patrones permite establecer un diagnóstico.

Un perro no tiene que llorar para que la lesión sea importante. Algunos perros permanecen tranquilos a pesar del dolor, mientras que otros muestran malestar antes de que aparezcan cambios visibles importantes en la superficie.

Inspección cuidadosa de la pata sin forzar a un perro con dolor
Observa primero y deja de manipular la pata si aumentan el dolor, el miedo o la conducta defensiva.

Cambios visibles en las almohadillas

Busca lo siguiente:

  • Enrojecimiento o un color diferente al de la pigmentación habitual de las almohadillas del perro
  • Oscurecimiento marcado, zonas pálidas u otro cambio de color inusual
  • Ampollas o zonas llenas de líquido
  • Zonas rojas, húmedas o ulceradas
  • Grietas acompañadas de dolor o sangrado
  • Piel de la almohadilla suelta, desprendida o descamada
  • Tejido en carne viva visible bajo la capa exterior de la almohadilla
  • Hinchazón alrededor de una almohadilla o un dedo
  • Sangre, líquido o secreción

Las recomendaciones de la ASPCA para el cuidado de las patas señalan las ampollas, la piel suelta de las almohadillas y las zonas rojas o ulceradas como motivos de preocupación tras la exposición a pavimento o arena calientes.

El color normal de las almohadillas varía considerablemente. Algunos perros tienen las almohadillas rosadas, otros las tienen negras y muchos presentan una pigmentación mixta. Compara la zona afectada con las demás almohadillas del perro en lugar de fiarte de una foto genérica de internet.

No intentes clasificar la lesión como una quemadura de primer, segundo o tercer grado basándote en su apariencia. La profundidad de una quemadura puede ser difícil de evaluar y los cambios visibles pueden evolucionar después de la exposición inicial.

Elige la opción más adecuada

Utiliza la siguiente guía de decisión después de llevar a tu perro a un lugar más fresco. No sirve para diagnosticar la pata, sino para identificar la opción más segura como siguiente paso.

El perro ha cruzado una superficie potencialmente caliente, pero camina con normalidad y permite que le eches un vistazo con cuidado.

Siguiente paso: Limita los paseos innecesarios, revisa cada almohadilla sin presionar ni raspar y sigue observando si se lame, cojea o presenta enrojecimiento, ampollas o descamación. Si sospechas que tiene una quemadura, llama al veterinario aunque al principio las almohadillas parezcan normales. Una primera revisión sin anomalías no garantiza que no haya daño en los tejidos.

El perro cojea, levanta las patas, se lame repetidamente, no quiere caminar o muestra sensibilidad cuando acercas la mano a una pata.

Siguiente paso: Interrumpe el paseo, utiliza agua fresca o a temperatura ambiente si tolera la manipulación, evita que las patas soporten más presión y ponte en contacto con un veterinario lo antes posible. No sigas comprobando si el perro puede caminar.

Una almohadilla tiene ampollas, sangra, presenta una decoloración marcada, se está desprendiendo o está ulcerada; también si muestra tejido en carne viva expuesto o el perro presenta un malestar considerable.

Siguiente paso: Busca atención veterinaria inmediata. Reduce al mínimo los desplazamientos y no tires del tejido suelto, revientes las ampollas, frotes la almohadilla, apliques un producto no aprobado ni improvises un vendaje apretado.

El perro no permite que lo manipules y gruñe, intenta morder, lanza mordiscos o trata de escapar repetidamente.

Siguiente paso: Interrumpe la revisión en casa y busca ayuda veterinaria. El Manual veterinario de Merck sobre situaciones de emergencia recalca que un animal con dolor puede morder o arañar y que la persona que lo atiende debe protegerse.

¿Cuándo debo llamar al veterinario por una quemadura en la pata de mi perro?

Contacta con un veterinario lo antes posible siempre que sospeches que tu perro tiene una quemadura real en las almohadillas. Busca una evaluación inmediata o de urgencia si hay tejido expuesto, daños graves o extensos, una decoloración marcada, dolor o malestar intensos, sangrado que no se puede controlar o incapacidad para caminar con normalidad.

Las fuentes veterinarias utilizan un lenguaje ligeramente diferente al hablar de la urgencia. Algunas consideran que, en general, las quemaduras en perros son emergencias, mientras que otras reservan la indicación de tratamiento inmediato para las lesiones graves en las almohadillas. En la práctica, lo más seguro es llamar al veterinario en lugar de decidir, basándote en una inspección en casa, que la quemadura es leve.

Llama pronto a un veterinario si:

  • Tu perro empieza a cojear, levantar una pata, lamerse o se niega a caminar después de haber estado en contacto con una superficie caliente.
  • Una almohadilla se ve enrojecida, dolorida, hinchada o agrietada, o tiene un color diferente al habitual.
  • No estás seguro de si el problema es una quemadura, un corte, una punción, una lesión por rozadura o un cuerpo extraño.
  • Parece que hay más de una almohadilla afectada.
  • Tu perro vuelve una y otra vez a lamer o morder la zona.
  • Las almohadillas parecen normales al principio, pero tu perro sigue mostrando molestias.
  • Necesitas orientación sobre cómo enfriar la zona, trasladar a tu perro, limitar su actividad o cubrirle la pata.

Busca atención inmediata o de urgencia si:

  • Hay tejido en carne viva expuesto bajo la almohadilla.
  • La almohadilla presenta una decoloración marcada.
  • La piel tiene ampollas, se desprende o se descama.
  • Hay un sangrado importante o daños extensos en los tejidos.
  • Tu perro no puede o no quiere apoyar la pata.
  • Tu perro muestra dolor o malestar intensos.
  • Varias almohadillas están gravemente afectadas.
  • No es posible inspeccionar la pata ni prestar primeros auxilios de forma segura porque tu perro se resiste, intenta morder o trata de escapar repetidamente.
  • Tu veterinario te indica que acudas a una clínica de urgencias después de conocer lo ocurrido.

Las actuales guías sobre heridas en perros elaboradas por veterinarios recomiendan consultar con un veterinario incluso por una quemadura leve en la almohadilla causada por el pavimento caliente, y recurrir a atención de urgencia en caso de quemaduras graves o dolor y malestar importantes.

Una quemadura también puede tener un aspecto diferente más adelante al que tenía justo después del paseo. Las guías generales sobre quemaduras en perros indican que algunas pueden empeorar durante las 72 horas siguientes. Esto no significa que debas esperar tres días antes de llamar. Significa que una primera impresión aparentemente leve no debe considerarse una confirmación fiable de que no hay riesgo.

Veterinario examinando de forma segura la almohadilla lesionada de un perro
El tejido expuesto, una decoloración marcada, daños importantes o un malestar intenso requieren una evaluación inmediata.

¿Cómo puedo examinar una pata dolorida de forma segura?

Observa a tu perro antes de tocarle la pata, utiliza la mínima sujeción posible y detente si la manipulación aumenta su dolor, miedo o actitud defensiva. El objetivo es recopilar información útil para el veterinario, no realizar una exploración perfecta.

Empieza observando a tu perro mientras está de pie o da únicamente los pasos necesarios para llegar a un lugar seguro donde pueda descansar. Fíjate en si hay una pata afectada o varias. Cuando tu perro esté tranquilo, observa las patas de lado y desde arriba antes de levantar ninguna.

Si tu perro se mantiene tranquilo:

  1. Pídele la pata como lo haces normalmente durante la manipulación habitual.
  2. Sujeta la pata sin girarla.
  3. Observa la almohadilla central grande, las almohadillas más pequeñas de los dedos, los bordes de cada almohadilla, las uñas y la piel entre los dedos.
  4. Compara el color y la superficie con los de la pata contraria.
  5. Detente si tu perro aparta la pata bruscamente, gime, se queda inmóvil, gruñe o muestra un malestar cada vez mayor.

No presiones las ampollas, raspes la almohadilla, retires la piel suelta, explores una herida ni fuerces la separación de los dedos. Tampoco hagas que tu perro camine varias veces por la habitación para volver a evaluar la cojera.

Si es posible realizar una inspección con calma, una foto tomada con buena luz puede ayudarte a seguir los cambios visibles y a explicar el problema al veterinario. Una foto no permite determinar la profundidad de una quemadura y nunca debe retrasar la llamada.

El manejo habitual de las patas antes de que se produzca una lesión facilita las revisiones posteriores. El objetivo de una rutina de revisión y cuidado de las patas en verano es ayudarte a reconocer el color y la textura normales de las almohadillas de tu perro, así como sus uñas y la piel entre los dedos. No sustituye la evaluación veterinaria después de una posible quemadura.

Solo en patas sanas: el exceso de pelo alrededor de las almohadillas puede dificultar la revisión habitual. Una herramienta como el HydroGuard, cortapelos impermeable para patas está diseñada para el aseo habitual, no para tratar quemaduras. No recortes ni acicales una pata enrojecida, herida, hinchada o dolorida, ni una pata que tu perro se resista mucho a que manipules.

¿Qué incluye una primera atención segura ante una quemadura en la pata de un perro?

Una primera atención segura consiste en alejar al perro de la fuente de calor, limitar sus desplazamientos, usar agua fresca o a temperatura ambiente con suavidad si la tolera, evitar el hielo y los tratamientos improvisados, y solicitar indicaciones veterinarias. Enfriar la zona es una medida inicial, no un tratamiento completo.

Usa agua fresca o a temperatura ambiente

Ante la sospecha de una quemadura en la almohadilla, los profesionales veterinarios suelen recomendar agua fresca o a temperatura ambiente. Puedes enjuagar suavemente la pata o dejarla en remojo si tu perro tolera esa postura sin forcejear.

Usa agua que se sienta fresca o neutra, no helada. Aplícala suavemente. Un chorro fuerte puede lesionar el tejido dañado, y manipular la pata con brusquedad puede hacer que un perro dolorido entre en pánico.

Las fuentes veterinarias consultadas no establecen una temperatura exacta específica para las patas ni una duración universal del enfriamiento para los dueños. Por eso, evita las instrucciones en línea que indican un número exacto de grados o una regla fija de 10, 15 o 20 minutos como si se aplicara a todos los perros.

Empieza a enfriar la zona con suavidad y luego pregunta a tu veterinario cómo continuar, según la exposición, el momento en que ocurrió, los cambios visibles y la reacción de tu perro.

Pata de perro enjuagada suavemente con agua fresca o neutra
Usa agua fresca o a temperatura ambiente con suavidad si tu perro lo permite, sin forzar la pata.

No uses hielo

No coloques hielo directamente sobre la pata, no sumerjas el pie en agua con hielo ni uses una compresa extremadamente fría. La AAHA advierte que el hielo o el agua muy fría pueden causar más daños en el tejido quemado de la almohadilla.

Enfriar la zona no debe convertirse en otra fuente de dolor. Si tu perro se resiste mucho al agua, deja de forzar la pata y llama a la clínica veterinaria para recibir indicaciones sobre el traslado y la manipulación.

Limita la presión y la fricción

Una almohadilla quemada soporta el peso del cuerpo. Incluso una zona pequeña puede comprimirse repetidamente con cada paso. La fricción del pavimento, las alfombras, el suelo áspero o una cubierta mal ajustada también puede irritar el tejido dañado.

Lleva a tu perro en brazos cuando sea práctico y seguro. Si no puedes hacerlo, reduce al mínimo la distancia hasta el vehículo o la zona de descanso. No lo saques a dar un paseo de prueba más tarde ese mismo día para comprobar si la lesión ha desaparecido.

Tu veterinario puede recomendar una cubierta específica o un apósito que no se adhiera para el traslado. No des por hecho que cualquier vendaje doméstico es adecuado. Un vendaje demasiado apretado, que se moje, atrape suciedad o se deslice mientras el perro camina puede crear nuevos problemas.

Evita que se lama sin improvisar tratamientos

Es comprensible que tu perro se lama porque le duele la pata, pero lamerse repetidamente puede irritar la zona y exponerlo a cualquier sustancia aplicada sobre la almohadilla. Supervisa a tu perro mientras contactas con el veterinario.

Pregunta en la clínica si prefieren que la pata quede descubierta durante el traslado y cómo quieren que limites el lamido. Evita pegar material directamente al pelo o la piel y no improvises un vendaje apretado.

Proporciona a la clínica información útil

Prepárate para explicar:

  • Qué superficie atravesó tu perro
  • Si estaba bajo el sol directo o a la sombra
  • Aproximadamente cuándo ocurrió la exposición
  • Cuánto tiempo estuvo tu perro sobre la superficie, si lo sabes
  • Si parece que una pata o varias están afectadas
  • Si tu perro puede apoyar peso
  • Qué cambios de comportamiento o visibles has observado
  • Qué tipo de agua u otros primeros auxilios has utilizado ya
  • Si también pudo haber contacto con alguna crema, limpiador, producto químico o descongelante

Estos datos ayudan al veterinario a diferenciar una posible quemadura térmica de un corte, una punción, una lesión por fricción, una exposición química u otra causa del dolor en la pata.

No apliques cremas humanas para quemaduras ni remedios caseros

No pongas crema humana para quemaduras, pomada antibiótica, crema anestésica, mantequilla, aceites, productos de aloe, vaselina, aceites esenciales, cera para patas, desinfectantes, miel medicinal ni ningún otro producto tópico sobre una quemadura sospechada, a menos que tu veterinario recomiende específicamente ese producto para tu perro.

Esta precaución es importante por varios motivos. Un producto tópico puede resultar doloroso sobre tejido expuesto, ser inadecuado para el tipo o la profundidad de la lesión, interferir con la limpieza o la exploración, o ser ingerido cuando el perro se lama la pata. Que una etiqueta diga "natural", "calmante" o "seguro para mascotas" no demuestra que el producto deba aplicarse sobre una quemadura con ampollas o abierta.

La guía sobre quemaduras revisada por veterinarios de PetMD desaconseja las pomadas y los productos tópicos para humanos, la mantequilla y otros remedios caseros, y limita el uso de productos tópicos a las indicaciones veterinarias.

La cera para patas y los productos de uso habitual para reforzar la barrera cutánea forman parte de la prevención, no de los primeros auxilios para una lesión existente. Un producto que puede reducir el contacto habitual o ayudar a mantener hidratadas unas almohadillas secas e intactas no debe presentarse como un tratamiento para quemaduras.

La misma regla se aplica a los analgésicos para uso humano. No le des a tu perro ibuprofeno, naproxeno, paracetamol, aspirina ni ningún otro medicamento, a menos que el veterinario que lo atiende indique expresamente su uso y la dosis adecuada para ese perro.

Cremas para uso humano sin utilizar junto a la pata lesionada de un perro
No uses cremas ni remedios caseros, a menos que tu veterinario indique específicamente lo contrario.

¿El hormigón, la arena, el metal o el césped artificial también pueden quemar las patas de los perros?

Sí. El riesgo no se limita al asfalto negro. El hormigón, las aceras, la arena, el metal galvanizado, los ladrillos, las rocas porosas, el césped artificial, las plataformas de camiones, las rampas, las zonas alrededor de piscinas, las tarimas y otros materiales expuestos al sol pueden alcanzar temperaturas peligrosas.

La temperatura de una superficie depende del material, la exposición directa al sol, la sombra, la intensidad solar, el viento, la humedad, el color, la construcción, la estación del año y la hora del día. Por eso, una aplicación meteorológica no puede describir por completo aquello con lo que entrarán en contacto las patas de tu perro.

Superficies urbanas de asfalto, hormigón y metal calentadas por el sol
Las rutas urbanas pueden combinar asfalto, hormigón, metal y otros materiales calentados.

Cada superficie plantea distintos problemas en la ruta

Asfalto y pavimento oscuro: Estas superficies pueden absorber una cantidad considerable de calor solar. Los aparcamientos y los cruces de carretera pueden estar mucho más calientes que la hierba cercana.

Hormigón y aceras: El hormigón de color claro puede parecer más seguro que el asfalto, pero también puede calentarse mucho. Que un tramo esté a la sombra no indica la temperatura del tramo soleado que queda más adelante.

Arena: La arena de la playa, la de los parques infantiles y la de los senderos expuestos puede calentarse lo suficiente como para suponer un riesgo por contacto. Además, la arena suelta puede dificultar que un perro con dolor se desplace rápidamente hacia un lugar seguro.

Metal: Las rampas para vehículos, las plataformas de camiones, las tapas de instalaciones, las superficies de los muelles y los umbrales metálicos pueden calentarse rápidamente bajo el sol directo. Incluso un cruce breve merece que compruebes la superficie.

Césped artificial: El césped artificial puede calentarse aunque se parezca a la hierba natural. Su temperatura depende del producto, el material de relleno, la luz solar, la circulación del aire y los materiales circundantes.

Zonas alrededor de piscinas y patios: El hormigón, la piedra, las baldosas y los materiales compuestos de las zonas alrededor de una piscina pueden permanecer expuestos durante horas y pasar desapercibidos porque hay agua cerca.

La pregunta correcta no es: «¿Está caliente el asfalto hoy?». Es: «¿Qué superficies cruzará mi perro desde la puerta de casa hasta el final de la ruta y cómo han afectado el sol y la sombra a cada una?»

Perro acercándose a la arena caliente de la playa, expuesta al sol
La arena puede suponer un riesgo por contacto y dificultar que un perro con dolor llegue a una superficie más fresca.

Crea una rutina de prevención por capas para las superficies calientes

El plan de prevención más fiable combina elegir bien la hora del paseo y la ruta, buscar zonas de sombra, comprobar las superficies, hacer salidas más cortas, revisar las patas y utilizar calzado protector bien ajustado cuando sea adecuado. Ninguna temperatura, prueba con la mano, barrera o producto garantiza la seguridad.

Haz esta comprobación antes del paseo

Antes de salir a pasear cuando haga calor, revisa cada uno de estos puntos:

Si varias respuestas te preocupan, cambia la hora, la ruta, la superficie o la actividad. No tomes la disposición de tu perro a seguirte como prueba de que el suelo resulta cómodo. Muchos perros siguen caminando con su cuidador aunque la incomodidad vaya en aumento.

Una lista de comprobación más completa para proteger a tu perro del calor en verano puede ayudarte a tener en cuenta el pavimento, la sombra, la humedad, la hidratación, los riesgos para la salud y el comportamiento del perro antes de continuar con la salida.

Perro y cuidador eligen una ruta más fresca y con sombra
Ten en cuenta el horario, la sombra constante, los cambios de superficie y las condiciones del regreso a lo largo de toda la ruta.

Considera la prueba de la mano como una señal de advertencia, no como una garantía

La AAHA recomienda colocar el dorso de la mano sobre la superficie durante siete segundos. Cornell sugiere comprobar si puedes mantener cómodamente una mano o un pie descalzo en contacto durante aproximadamente diez segundos.

Como estas recomendaciones indican duraciones diferentes y la sensibilidad de la piel humana no reproduce la exposición de las almohadillas de un perro, la prueba de la mano debe considerarse un método de comprobación preventivo y prudente. Si no puedes mantener el contacto cómodamente, evita esa superficie.

Superar la prueba no demuestra que todo el paseo sea seguro. No tiene en cuenta:

  • Una zona más caliente más adelante en la ruta
  • El aumento del calor durante el paseo
  • La diferencia entre un contacto breve con la mano y el contacto repetido de las patas
  • La fricción al correr o tirar de la correa
  • Daños existentes en las almohadillas
  • Las diferencias entre la sensibilidad de tu piel y la de las almohadillas de tu perro
  • Un regreso más tardío por una superficie más caliente

La guía de Cornell para proteger a los perros del calor en verano presenta la comprobación de comodidad como una precaución práctica, no como una medición diagnóstica ni como una garantía.

Elige rutas más frescas, pero comprueba todo el recorrido

La sombra puede reducir considerablemente el calentamiento de la superficie, por lo que suelen ser preferibles las rutas bajo los árboles o por pasarelas cubiertas. Comprueba si la sombra continúa en los cruces, las zonas de estacionamiento, las entradas de los edificios y durante el trayecto de vuelta.

El césped y la tierra pueden reducir la exposición directa al pavimento caliente, pero también pueden contener zonas muy calientes, objetos afilados, productos químicos o terreno irregular. Elegir bien la ruta reduce el riesgo, pero no elimina la necesidad de observar a tu perro.

Para planificar mejor la sombra, la hidratación, los horarios de paseo y las señales de alerta por calor, consulta la guía de seguridad para mascotas en verano y el planificador de hidratación y enfriamiento.

Considera el calzado protector solo como una medida más

Las botas para perros, si están bien ajustadas, pueden crear una barrera entre las almohadillas y el suelo, pero deben quedar correctamente y conviene acostumbrar al perro a llevarlas antes de que tenga que usarlas en un día caluroso.

Presta atención a rozaduras, deslizamientos, botas torcidas, cambios en la forma de caminar o resistencia a llevarlas. Revisa que no haya humedad ni residuos dentro del calzado. Una bota que provoque fricción o permanezca mal colocada puede causar otro problema en la pata.

Las botas no convierten automáticamente una salida insegura en una salida segura. La exposición al calor de todo el cuerpo del perro, su nivel de actividad, la ruta, la sombra y su comportamiento siguen siendo importantes. La cera para almohadillas no debe considerarse una protección garantizada frente a temperaturas elevadas del suelo.

Revisa las patas después del paseo

Una breve revisión después del paseo ayuda a detectar residuos, irritación, grietas o cambios tempranos de comportamiento. Observa las cuatro patas, también entre los dedos, y fíjate en si tu perro empieza a lamerse cuando se tranquiliza al entrar en casa.

Las revisiones periódicas son más útiles cuando ya sabes cuál es el aspecto normal de sus patas. La guía completa de seguridad para perros en verano relaciona la protección de las patas con la hidratación, el ejercicio, el aseo, los viajes y otras decisiones para los meses cálidos.

¿La irritación causada por la sal de carretera es lo mismo que una quemadura por una superficie caliente?

No. El pavimento caliente provoca una lesión térmica por contacto, mientras que la sal de carretera y los productos químicos descongelantes suelen causar irritación y riesgo de ingestión. Ambas exposiciones pueden provocar lamido o cojera, por lo que es importante saber por dónde caminó tu perro.

Después de un paseo por zonas con sal o productos descongelantes:

  1. Limpia o enjuaga las patas para eliminar los residuos.
  2. Evita que se lama hasta que las patas estén limpias.
  3. Revisa entre los dedos y alrededor de las almohadillas.
  4. Vigila si continúa lamiéndose o si presenta cojera, enrojecimiento o irritación.
  5. Contacta de inmediato con un veterinario o un servicio de control de intoxicaciones animales si sospechas que ha ingerido una cantidad importante o si tu perro presenta signos preocupantes en todo el cuerpo.

El contenido de ASPCA Animal Poison Control Center sobre los productos descongelantes explica que los productos a base de cloruro pueden irritar las patas y provocar riesgos de toxicidad al ingerirse.

No provoques el vómito ni administres un antídoto casero, a menos que un profesional veterinario o un especialista en control de intoxicaciones te indique hacerlo. El ingrediente, la cantidad, la vía de exposición y el tamaño del perro influyen en el riesgo.

Para seguir una rutina completa de limpieza y prevención durante el frío, consulta la guía para proteger las patas de la sal de carretera. Mantener separadas ambas situaciones ayuda a evitar que una consulta sobre exposición a la sal se trate como si fuera simplemente otra quemadura causada por pavimento caliente.

Sal de carretera invernal enjuagada suavemente de las patas de un perro
La sal de carretera requiere una respuesta diferente: elimina los residuos, evita que el perro se lama y evalúa el riesgo de ingestión.

Preguntas frecuentes

¿Qué aspecto tienen las almohadillas quemadas de un perro?

Entre los posibles cambios visibles se incluyen enrojecimiento, una decoloración inusual, ampollas, zonas rojas o ulceradas, sangrado, piel de la almohadilla suelta o descamada y tejido en carne viva expuesto. La pigmentación de las almohadillas varía, así que compara la zona con las otras patas de tu perro.

El aspecto por sí solo no puede confirmar una quemadura térmica ni determinar su profundidad. Los cortes, las lesiones por fricción, las heridas punzantes, los cuerpos extraños y la irritación química pueden tener un aspecto similar. Contacta con un veterinario si sospechas que se trata de una quemadura.

¿Es posible que las almohadillas de un perro parezcan normales justo después de caminar sobre pavimento caliente?

Sí. Que tengan un aspecto normal al principio no garantiza que las almohadillas no estén lesionadas. Los cambios de comportamiento, como cojear, levantar una pata, mostrarse reacio a caminar o lamerse continuamente, pueden aparecer antes de que haya daños visibles en la superficie, y algunos cambios propios de una quemadura pueden manifestarse más tarde.

Limita los paseos y el contacto innecesarios, y ponte en contacto con tu veterinario si la exposición o el comportamiento de tu perro te preocupan. No esperes a que aparezca una ampolla o la piel empiece a descamarse para pedir consejo.

¿Cuánto tiempo debo poner en remojo las patas quemadas de mi perro?

Las fuentes veterinarias actuales recomiendan usar agua fresca o a temperatura ambiente, pero no establecen una duración estándar específica para enfriar las almohadillas de las patas de un perro. Empieza a enfriarlas si tu perro lo permite, evita el hielo y el agua extremadamente fría, y llama al veterinario para recibir indicaciones específicas para su caso.

No traslades a las almohadillas de las patas de tu perro una regla fija para enfriar quemaduras humanas ni retrases el contacto con el veterinario mientras intentas completar un tiempo determinado de remojo.

¿Puedo poner gel de sábila o una pomada antibiótica en las patas quemadas de mi perro?

No apliques sábila, pomada antibiótica, crema para quemaduras de uso humano, vaselina, anestésicos tópicos, mantequilla, aceites, cera para almohadillas ni ningún otro producto tópico, a menos que un veterinario lo recomiende específicamente para ese perro y esa lesión.

El producto puede no ser adecuado para tejido expuesto, causar dolor, interferir con el tratamiento veterinario o ser ingerido al lamerse.

¿Cuánto tardan en curarse las quemaduras en las patas de un perro?

El tiempo de recuperación depende de la profundidad y la extensión de la lesión, del número de almohadillas afectadas, de la contaminación, de la presión sobre las patas y del tratamiento necesario. Una foto tomada en casa o una lista de síntomas no permiten predecir cuánto tardará.

Pregunta al veterinario que lo atiende sobre la limitación de actividad, las protecciones o vendajes, las revisiones de seguimiento, la medicación, cómo evitar que se lama y los signos que deberían motivar una nueva evaluación. No reanudes los paseos habituales solo porque tu perro parezca más dispuesto a apoyar la pata.

El siguiente paso más seguro

Si sospechas que tu perro tiene quemaduras en las patas, sigue estas prioridades: aléjalo de la superficie caliente, limita sus caminatas, observa su comportamiento, examina la pata sin forzarla, usa agua fresca o a temperatura ambiente, evita el hielo y los productos tópicos no aprobados, y contacta con un veterinario.

Busca atención inmediata si hay tejido expuesto, la almohadilla presenta una decoloración marcada o daños extensos, tu perro no puede caminar con normalidad o el dolor y el malestar son intensos. La prevención funciona mejor como una rutina completa basada en elegir horarios más frescos, caminar por zonas con sombra, comprobar la temperatura real de la superficie, optar por actividades alternativas, usar equipos de protección cuando corresponda y revisar las patas con regularidad.

Para planificar futuras actividades cuando haga calor, ten a mano la guía para prevenir y tratar las quemaduras de las almohadillas junto con tus demás recursos de seguridad para el verano. En caso de una lesión actual, el contacto con un veterinario es el siguiente paso adecuado.

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