Ortesis para las patas de los perros: cuándo y cómo utilizarlas de forma segura

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Órtesis para las patas de los perros: guía esencial sobre sus beneficios y uso
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Una ortesis para la pata de un perro puede sujetar o limitar el movimiento de una articulación concreta, pero no puede indicar por qué cojea tu perro. Un mismo cambio en la marcha puede deberse a una lesión en la pata, una fractura, un problema de ligamentos, artritis, una infección o una afección neurológica. Empieza con una evaluación veterinaria y utiliza una ortesis únicamente si el dispositivo recomendado se ajusta al problema diagnosticado y a los objetivos del plan de cuidados.

Perro con una ortesis en la pata bajo la supervisión de su cuidador

Respuesta rápida: Una ortesis puede formar parte del tratamiento veterinario o del plan de rehabilitación de un perro seleccionado cuidadosamente. No permite establecer un diagnóstico. No es una cura. No es una solución rápida para prevenir lesiones. Tampoco es una alternativa universal a la cirugía. El veterinario, cirujano o profesional de rehabilitación responsable de atender a tu perro debe determinar qué articulación tratar, qué dispositivo utilizar, cómo debe ajustarse, cuánto tiempo llevarlo, qué nivel de actividad mantener, cómo revisar la piel y la circulación, y cuándo realizar una revisión.

Cuándo una cojera requiere atención veterinaria urgente o inmediata

No intentes ponerle primero una ortesis si tu perro ha sufrido una lesión aguda o presenta un cambio importante en su forma de moverse. Ponte en contacto con un veterinario cuanto antes y acude a una clínica de urgencias si te lo indican, especialmente si tu perro:

  • no apoya la pata;
  • presenta un dolor intenso, repentino o que empeora;
  • tiene una hinchazón marcada, sangrado, una herida abierta o una extremidad que parece deformada;
  • ha empezado a cojear después de una caída, un golpe, una pelea con otro perro u otro traumatismo importante;
  • arrastra la extremidad, apoya el dorso de la pata, parece descoordinado o presenta debilidad repentina; o
  • tiene cojera acompañada de temblores, fiebre, colapso, cansancio inusual u otro síntoma general.

Reduce al mínimo sus movimientos mientras buscas orientación. No fuerces la articulación más allá de su rango de movimiento, no intentes enderezar una extremidad deformada y no le administres analgésicos para humanos. La guía de salud canina de Cornell explica que la cojera puede afectar al sistema musculoesquelético o al sistema nervioso, y que es necesario realizar una exploración para localizar el problema. El Hospital Universitario de Enseñanza Veterinaria de la Universidad de Sídney también incluye entre los signos que requieren atención veterinaria urgente la negativa a apoyar peso, la debilidad repentina, la incapacidad para caminar, arrastrar las patas y apoyar el dorso de estas.

Cuándo puede recomendar el veterinario una ortesis

Una vez evaluada la causa, un profesional veterinario puede considerar una ortesis para un objetivo concreto. Por ejemplo, puede servir para controlar el movimiento de una articulación determinada, respaldar un plan de tratamiento no quirúrgico, proteger una reparación durante la rehabilitación o ayudar a un perro con una inestabilidad crónica específica. La decisión depende del diagnóstico, la articulación exacta, el grado de inestabilidad, el tamaño y la conformación del perro, el estado de su piel, su nivel de actividad, otras afecciones médicas y la capacidad del cuidador para colocar y supervisar el dispositivo correctamente.

Las ortesis para el carpo, el tarso, la rodilla y otras zonas más extensas de una extremidad no son intercambiables. Un dispositivo que limite la articulación equivocada o ejerza presión en el lugar incorrecto puede dificultar el movimiento y dañar la piel. El Hospital Universitario de Enseñanza Veterinaria de la Universidad de Illinois describe la importancia de contar con ayuda profesional para seleccionar, tomar medidas, ajustar y acostumbrar a las mascotas a férulas, ortesis y soportes cuando sean médicamente necesarios.

En la enfermedad del ligamento cruzado craneal, el American College of Veterinary Surgeons describe las ortesis como una posible parte del tratamiento no quirúrgico, no como un sustituto habitual del diagnóstico o la cirugía. Sus indicaciones señalan que existen pocas pruebas sobre los resultados y que pueden producirse complicaciones como heridas, dolor persistente e intolerancia al dispositivo. La opción adecuada depende de cada perro y de la estabilidad de su rodilla.

Preguntas que debes resolver antes de llevarte una ortesis a casa

Pide al profesional responsable de los cuidados de tu perro que concrete el plan. Debes saber:

  • cuál es el diagnóstico o diagnóstico provisional y qué articulación necesita apoyo;
  • para qué está diseñada la ortesis y qué no puede hacer;
  • si es adecuada una ortesis hecha a medida o un diseño concreto ya fabricado;
  • qué pata, orientación y talla debes utilizar;
  • cómo colocarla y retirarla sin modificar la alineación de la articulación;
  • cuál es el calendario de uso y adaptación, incluido si se permite utilizarla durante la noche o únicamente bajo supervisión;
  • qué actividades puede realizar mientras lleva puesta la ortesis;
  • cómo revisar la piel y la circulación con ese dispositivo concreto; y
  • cuándo se revisarán el ajuste y la respuesta al tratamiento.

No existe un tiempo de uso universal que sea seguro. Una prueba de cinco minutos, llevarla todo el día o utilizarla durante la noche pueden ser opciones inadecuadas para una lesión o un dispositivo concretos. Sigue el plan por escrito y no prolongues el tiempo de uso simplemente porque tu perro parezca tolerarlo bien.

Cuidador comprobando el ajuste de una ortesis para la pata de un perro

Cómo comprobar el ajuste antes de cada uso

Pide al equipo veterinario o de rehabilitación que supervise cómo colocas la ortesis antes de utilizarla de forma habitual en casa. Sigue las instrucciones del fabricante correspondientes al modelo exacto, pero da prioridad al plan clínico si ambos difieren.

  1. Confirma el objetivo. Comprueba que el perro, la extremidad, la articulación, el dispositivo, la orientación y la talla sean los correctos.
  2. Prepara la extremidad. La piel y el pelo deben estar limpios y secos. Antes de cubrir la zona, comprueba que no haya heridas, costras, hinchazón ni áreas sensibles.
  3. Coloca la ortesis tal como te han indicado. Mantén las correas planas y asegúrate de que el acolchado no se haya doblado ni desplazado.
  4. Observa sus primeros pasos. La ortesis no debe girarse, deslizarse, dificultar la colocación normal de la pata ni provocar una nueva cojera. Tampoco debe impedir que orine o defeque cómodamente.
  5. Vuelve a comprobarlo durante la sesión. El movimiento puede aflojar o desplazar el dispositivo. Si el ajuste cambia, detente en lugar de apretar las correas repetidamente sin orientación profesional.

Que una ortesis parezca ajustada no significa automáticamente que sea segura. Una presión excesiva puede afectar a la piel y la circulación, mientras que un control insuficiente puede hacer que el dispositivo se mueva y provoque rozaduras. Pide al equipo veterinario que te enseñe las comprobaciones específicas para la ortesis de tu perro, en lugar de seguir una regla genérica basada en el ancho de un dedo.

Comprobaciones de la piel, la circulación y el movimiento

Retira la ortesis según el horario que te haya indicado el equipo veterinario y revisa todas las zonas que toca. Busca enrojecimiento, pérdida de pelo, rozaduras, humedad, hinchazón, sensibilidad, ampollas o heridas abiertas. Pregunta cómo comparar la pata y los dedos con la extremidad opuesta para detectar cambios de hinchazón, temperatura o color que puedan indicar un problema circulatorio.

Observa también cómo utiliza tu perro la pata. Si la cojera empeora, tiembla, se lame repetidamente, se muestra reacio a moverse, se niega a apoyar peso, arrastra la pata, apoya el dorso de la pata o empieza a cojear de otra extremidad, es necesario revisar el plan. Un pequeño estudio prospectivo sobre ortesis y prótesis para perros observó que los problemas cutáneos, las dificultades mecánicas y el rechazo del dispositivo eran frecuentes. Sus autores no pudieron determinar qué parte de la mejoría observada se debía a los dispositivos, ya que el estudio no contaba con un grupo de control. Es una razón importante para vigilar de cerca la evolución y acudir a las revisiones programadas.

Retira la ortesis y contacta con el equipo veterinario si observas una herida, hinchazón, un cambio preocupante de temperatura o color, un aumento del dolor, un dispositivo dañado o una marcha peor al llevar la ortesis. Busca atención veterinaria urgente si aparece cualquier signo de emergencia. No añadas acolchado, modifiques una pieza rígida ni cambies la disposición de las correas, a menos que el profesional que la ha indicado te explique cómo hacerlo.

Actividad mientras lleva la ortesis

Llevar una ortesis no significa que tu perro pueda volver a hacer ejercicio con normalidad. Utiliza la correa, el arnés, la superficie de paseo, la distancia y el ritmo establecidos en el plan de rehabilitación. Es posible que correr, saltar, jugar bruscamente, subir escaleras y caminar sobre suelos resbaladizos sigan estando restringidos, aunque tu perro parezca tener más confianza. Mantén la ortesis limpia y seca, y comprueba que no tenga correas estiradas, acolchado desgastado, grietas, cierres sueltos ni residuos atrapados.

Perro con una ortesis de apoyo en la pata durante un paseo supervisado por el jardín

Los vídeos cortos de tu perro de pie, caminando en dirección opuesta a la cámara, acercándose a ella y girando pueden ayudar al equipo veterinario a comparar sus movimientos con el tiempo. Anota si llevaba puesta la ortesis, qué actividad realizó y cualquier cambio en la piel o en su comodidad. Que en un vídeo camine mejor no demuestra que la causa subyacente se haya curado.

Cuándo es necesario volver a evaluar el ajuste

El ajuste puede cambiar cuando baja la hinchazón, cambia la masa muscular, varía el peso corporal, se recorta el pelo o vuelve a crecer, o los materiales se ablandan con el uso. Solicita una revisión si la ortesis empieza a resbalarse, gira, deja nuevas marcas de presión, ya no controla el movimiento previsto o, de repente, tu perro la tolera peor. Un profesional también debe volver a valorar el objetivo del tratamiento si el dolor o la movilidad no mejoran como se esperaba.

Si estás comparando un producto estándar, confirma la articulación para la que está diseñado, el lado, los puntos de medición y la tabla de tallas antes de hacer el pedido. Que haya disponibilidad y una talla adecuada no significa que la ortesis sea médicamente apropiada. La página de un producto no puede diagnosticar la causa de una cojera ni establecer un horario de uso seguro.

Preguntas frecuentes

¿Puedo probar una ortesis para la pata de mi perro antes de llevarlo al veterinario?

No si la cojera ha aparecido de repente, es intensa, empeora, se produce después de un traumatismo, impide apoyar peso o va acompañada de hinchazón, deformidad, una herida abierta o signos neurológicos. Incluso una cojera recurrente más leve merece una valoración veterinaria, porque distintas afecciones pueden parecer similares en casa.

¿Puede una ortesis sustituir a una cirugía?

No existe una respuesta universal. En algunas afecciones diagnosticadas, un profesional veterinario puede incluir una ortesis en un plan no quirúrgico si considera que es apropiada. En otras, la cirugía puede ofrecer una estabilización más fiable. Una ortesis no debe presentarse como una cura ni como una alternativa garantizada.

¿Cuánto tiempo debe llevar mi perro la ortesis?

Sigue el horario indicado para tu perro, su diagnóstico y el dispositivo. El plan puede incluir un periodo gradual de adaptación y comprobaciones específicas al retirarlo, pero no existe un horario basado en la evidencia que sea seguro para todos los perros.

¿Qué debo comprobar después de retirarla?

Revisa la piel y el pelo en todas las zonas que toca la ortesis. Comprueba si hay enrojecimiento, rozaduras, pérdida de pelo, humedad, hinchazón, dolor o heridas. Sigue las instrucciones del equipo veterinario para evaluar si hay cambios en la circulación de la pata y los dedos, e informa de cualquier empeoramiento de la marcha o reticencia a utilizar la extremidad.

¿Qué hago si mi perro camina peor con la ortesis?

Retírala y contacta con el profesional que la ajustó o la indicó. Es posible que haya que cambiar la talla, la posición, la articulación de destino, el diseño del dispositivo o el plan de tratamiento. Si deja de apoyar peso, presenta dolor intenso, una deformidad o signos neurológicos nuevos, necesita una valoración inmediata o de urgencia.

Fuentes consultadas

Una ortesis es más segura cuando tiene una función definida, un ajuste comprobado, un plan de uso por escrito y una indicación clara para dejar de utilizarla. Si falta alguno de estos elementos, detente y consulta al equipo veterinario o de rehabilitación antes de usarla.

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