Te agachas para saludar a tu perro. Se pasa la lengua por la nariz y gira la cabeza. Te preguntas: ¿Me está ignorando? ¿Quiere una golosina?
Quizá valga la pena hacer una pausa. Lamerse la nariz y apartar la mirada son algunos de los comportamientos que suelen llamarse señales de calma: gestos sutiles con los que los perros se comunican y que pueden aparecer ante la incertidumbre, la incomodidad o el intento de evitar un conflicto. Su significado depende de lo que haga el resto del cuerpo y de lo que ocurra alrededor.
Esta guía práctica de señales de calma en los perros es un buen punto de partida. Te ayudará a detectar posibles señales de incomodidad, comparar posturas relajadas y tensas, y decidir cuándo hacer una pausa en la interacción. No tienes que aprender a interpretarlas todas de un día para otro. Empieza por cambiar «¿Por qué te comportas así?» por «¿Qué cambió justo antes de que hicieras eso?»
¿Qué son las señales de calma en los perros?
Las señales de calma son comportamientos observables que pueden aparecer en situaciones de tensión social, incertidumbre o estrés. Algunas podrían comunicar una actitud no agresiva; otras, reflejar cómo el perro sobrelleva la situación. No se ha demostrado que todos los comportamientos incluidos en esta categoría calmen de forma fiable a otro individuo.
Dos términos relacionados ayudan a entender la diferencia:
- Conducta de apaciguamiento describe un comportamiento que podría reducir una amenaza social o comunicar una actitud no agresiva.
- Conducta de desplazamiento se refiere a un comportamiento habitual que aparece fuera de su contexto normal; por ejemplo, olfatear el suelo de repente durante un saludo incómodo.
La guía de la Universidad Purdue sobre lenguaje corporal y señales de calma en los perros agrupa varios de estos comportamientos y recalca que deben interpretarse junto con las señales de miedo.
¿Qué lugar ocupa Turid Rugaas en la investigación?
El concepto de señales de calma se asocia con la adiestradora y autora Turid Rugaas. Más adelante, otros investigadores estudiaron expresamente los comportamientos que describió y llevaron el tema de un marco útil de observación a preguntas comprobables sobre la comunicación.
En el estudio piloto sobre señales de calma de Mariti y sus colaboradores, los investigadores observaron encuentros entre perros en los que participaron 24 perros focales. Las muestras de agresividad disminuyeron después de una señal de calma codificada en 58 de los 73 episodios que cumplían los criterios, es decir, 79.4%. Se trataba de episodios de interacción repetidos, no de 73 perros distintos. El diseño observacional no permite concluir que la señal causara la disminución ni que evitara una mordida.
La lección útil es que conviene prestar atención a los gestos sutiles. La evidencia no permite convertirlos en un diccionario de traducción invariable.
¿Qué nos dicen estos comportamientos sobre las emociones de un perro?
Estos comportamientos ofrecen pistas sobre cómo responde un perro ante una situación, pero no permiten saber directamente qué piensa.
En el experimento de Pedretti y sus colaboradores sobre el acercamiento de una persona, 53 perros fueron expuestos al acercamiento de personas desconocidas, tanto de forma neutral como levemente amenazante. El parpadeo, lamerse la nariz y relamerse los labios se asociaron con una respuesta no reactiva. El experimento no demostró que esos gestos calmaran a la persona que se acercaba, cuyo comportamiento no cambió en respuesta a ellos.
Te recomendamos tomar cada observación como una pregunta: ¿Puede que mi perro necesite más espacio, una interacción más pausada o un descanso? Puedes hacer esos cambios sin tener que confirmar primero qué emoción siente exactamente.
¿Se puede aprender a interpretar el lenguaje corporal sutil de los perros?
Sí. La investigación indica que la formación puede ayudar a reconocer estas señales, aunque detectar un gesto e interpretar su significado emocional son habilidades distintas.
En el estudio de Meints y sus colaboradores sobre educación en señales caninas, el porcentaje de clasificaciones correctas de las señales para reducir conflictos por parte de los padres aumentó de 28% antes de dar la instrucción, y 73% inmediatamente después. La muestra de adultos incluyó a 40 madres y padres, y solo 27.5% tenían perro. Se trató de una comparación inmediata con las mismas personas, sin un grupo paralelo de control de adultos que no recibiera la intervención; tampoco se midió su comportamiento a largo plazo con perros.
Un estudio aparte el estudio de Oxley y sus colegas sobre el adiestramiento con un perro simulado muestra la diferencia entre ver y comprender. Entre los 16 estudiantes de veterinaria del subgrupo de intervención que completaron ambas encuestas de interpretación, el reconocimiento de los lamidos de labios aumentó de 50% a 87.5%. La proporción que interpretó el gesto como una señal de ansiedad pasó de 25% a 50%, pero este segundo cambio no fue estadísticamente significativo.
El mismo estudio observó que, tras la enseñanza, los participantes se detenían antes durante una aproximación simulada: el cambio mediano fue de −2.1 segundos en el grupo de intervención, frente a −0.2 segundos en el grupo de control. Estos resultados corresponden a estudiantes de veterinaria y a una simulación. No demuestran que una tabla evite lesiones ni que los dueños de mascotas aprendan de la misma manera.
Para aplicar esto en el día a día, separa lo que piensas en dos frases:
Observación: «Mi perro giró la cabeza y retrocedió».
Interpretación: «Puede que este saludo le incomode, así que voy a dejar de acercarme».
Separar ambas cosas te ayuda a responder de forma útil sin dar por segura una interpretación.
Errores frecuentes de interpretación que pueden ocultar el malestar
Una interpretación útil tiene en cuenta el contexto y permite que el perro se aleje. Etiquetas como «terco», «culpable» o «dramático» pueden distraernos de lo que está ocurriendo físicamente.
Las comparaciones siguientes se basan en las recomendaciones de Purdue y en las señales inespecíficas de malestar que enumera la Asociación Americana de Hospitales de Animales (AAHA). Son pistas para observar, no equivalencias exactas.
| Lo que observas | Suposición fácil | Interpretación más útil | Qué hacer |
|---|---|---|---|
| Se lame los labios cuando alguien se inclina para tocarlo | «Quiere comida». | Puede que le incomode que alguien se acerque, sobre todo si gira la cabeza o se tensa. | Detén el gesto y dale espacio. |
| Bosteza mientras lo manipulan | «Está aburrido». | El bostezo puede aparecer junto con el malestar; observa también su postura. | Haz una pausa y reevalúa la interacción. |
| Se aparta durante un saludo | «Es maleducado». | Puede que esté intentando poner fin al contacto. | Deja que el saludo termine. |
| Se queda completamente inmóvil | «Se está portando muy bien». | Quedarse rígido de repente puede ser una respuesta de congelación. | Deja de manipularlo y no lo acorrales. |
| Mueve la cola mientras está agachado | «Está contento». | El movimiento de la cola puede darse junto con el miedo. | Observa el lenguaje corporal antes de continuar. |
| Tumbarse boca arriba con el cuerpo tenso | «Quiere que le acaricien la barriga». | Mostrar la barriga también puede ser señal de incomodidad. | Mantén las manos alejadas y deja que el perro se mueva. |
Nuestra guía sobre cómo interpretar que un perro muestre la barriga según su postura analiza esa última diferencia. La pregunta clave es si el perro parece relajado y cómodo o tenso y limitado en sus movimientos.
Comprueba el contexto
Elige la descripción que mejor encaje con una situación cotidiana que hayas observado. No provoques una situación estresante para poner a prueba a tu perro.
-
A: Bosteza al despertarse, con el cuerpo relajado y sin que haya interacción.
Sigue observando su comportamiento habitual. Por sí solo, el bostezo no es motivo suficiente para considerar que la situación le resulta estresante.
-
B: Bosteza, gira la cabeza y se inclina hacia atrás cuando una visita se agacha para acercarse.
Pide a la visita que se detenga y deja espacio al perro. El momento y la postura que lo acompañan hacen pensar que podría sentirse incómodo.
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C: Se queda rígido, mira fijamente o gruñe cuando alguien se acerca.
Detén el acercamiento y aléjate con cuidado. No sigas intentando interpretar sus señales desde cerca.
Selecciona una situación observada para ver qué puedes hacer a continuación. Las recomendaciones para cada situación aparecen arriba.
Este ejercicio tiene en cuenta el contexto, la postura y las señales de alerta para ayudarte a decidir cómo actuar. No permite diagnosticar ansiedad ni garantiza que una interacción sea segura. Si no tienes claro lo que ocurre, hacer una pausa es una buena opción.
Tabla de lenguaje corporal canino: 15 señales que conviene reconocer
Usa esta tabla para identificar lo que ves y pensar qué podría significar. Incluye gestos que pueden ayudar a rebajar la tensión, posibles señales de malestar y cambios generales de postura, porque las interacciones reales no suelen encajar fácilmente en una sola categoría.
Las directrices de la AAHA sobre el comportamiento de perros y gatos señalan que lamerse los labios, bostezar, quedarse inmóvil, apartarse, bajar la postura, evitar la mirada y levantar una pata pueden ser señales inespecíficas de ansiedad o malestar. «Inespecíficas» significa que la conducta por sí sola no permite saber qué la causa. Las recomendaciones de Purdue aportan más contexto sobre olfatear, rascarse, parpadear y el movimiento de las orejas y la cola.
| Señal | Descripción visual | Qué podría indicar según el contexto | Ejemplo cotidiano y cómo actuar |
|---|---|---|---|
| Lamerse los labios o la nariz | Un rápido lengüetazo sobre los labios o la nariz | Puede indicar inseguridad o incomodidad, aunque también es normal que los perros se laman | Alguien le acerca la mano por encima de la cabeza y el perro saca la lengua. Haz una pausa antes de continuar. |
| Bostezar | Abre mucho la boca para bostezar | Puede indicar malestar si va acompañado de tensión; por sí solo, el gesto no es concluyente | Tu perro bosteza mientras lo sujetas para hacerle una foto. Suéltalo y observa cómo reacciona. |
| Girar la cabeza | Aparta el hocico de una persona o de otro perro | Puede indicar que quiere dejar de interactuar | Una visita se acerca más y tu perro aparta la cabeza. Pídele que le dé espacio. |
| Apartar la mirada | Desvía la mirada sin mover mucho la cabeza | Puede evitar la mirada o sentirse inseguro | Si, mientras alguien le presta mucha atención, tu perro aparta la mirada repetidamente, deja de buscar contacto visual. |
| Girar el cuerpo | Gira los hombros, las caderas o todo el cuerpo en dirección contraria | Puede indicar que quiere dejar de interactuar | Tu perro se aparta cuando lo acaricias. Deja que se mueva. |
| Olfatear el suelo | Baja el hocico de repente hacia el suelo | Puede ser una forma de desviar la atención si interrumpe una interacción incómoda | El saludo se vuelve demasiado cercano y tu perro empieza a olfatear. Dale espacio; no lo acerques de nuevo. |
| Rascarse en un momento inesperado | Empieza a rascarse de repente durante una interacción | Puede ser una forma de desviar la atención, aunque hay otras causas para el picor | Tu perro empieza a rascarse repetidamente cuando alguien va a manipularlo. Haz una pausa y observa si se repite el patrón. |
| Parpadear o hacerlo lentamente | Cierra los párpados brevemente o despacio | Su significado puede variar; puede aparecer tanto ante la incomodidad como en momentos de calma | Parpadea y se inclina hacia atrás. Ten en cuenta también esa postura y el lenguaje corporal en conjunto. |
| Levantar una pata | Mantiene una de las patas delanteras levantada del suelo | Puede indicar inseguridad o malestar si aparece junto con otras señales | Un perro levanta una pata cuando alguien se acerca. Haz una pausa y comprueba si muestra tensión. |
| Bajar la cabeza o el cuello | Mantiene la cabeza más baja de lo habitual | Puede indicar incomodidad, sobre todo cuando alguien se acerca o lo manipula | Alguien acerca la mano y el perro baja la cabeza. Retira la mano. |
| Bajar el cuerpo o agacharse | El cuerpo se hunde, con el peso desplazado hacia abajo o hacia atrás | Posible miedo o inquietud | Un perro se agacha junto a una visita. Dale más espacio. |
| Orejas hacia atrás | Las orejas se echan hacia atrás con respecto a su posición habitual | Posible preocupación si se combina con otros cambios | Las orejas se echan hacia atrás mientras continúa la caricia. Haz una pausa y observa al perro en su conjunto. |
| Cola baja o entre las patas | La cola baja o se curva pegada al cuerpo | Posible miedo o incomodidad | A un perro se le baja la cola durante un saludo. No insistas en que interactúe. |
| Alejarse | Las patas y el cuerpo se apartan de la interacción | Un aumento claro de la distancia | Tu perro se aparta del cepillo. No lo sigas y replantea cómo lo estás cepillando. |
| Quedarse inmóvil | El movimiento se detiene de repente y el cuerpo se pone rígido | Una señal importante de incomodidad | Tu perro se pone rígido cuando lo tocas. Deja de acariciarlo y dale espacio de forma segura. |
La columna más útil es la última. No hace falta ponerle una etiqueta precisa a lo que siente para retirar una mano que se acerca o permitirle alejarse.
Para consultarla rápidamente, guarda o imprime esta tabla. Recuerda su indicación principal: un gesto es una pista; la situación en su conjunto te orienta sobre cómo responder.
Observa cuándo ocurre, además de con qué frecuencia
Piensa en lo que ocurrió justo antes de la conducta. ¿Alguien se inclinó sobre él, se acercó otro perro o comenzó a manipularlo?
Un ejemplo hipotético: tu perro está de pie, relajado, hasta que alguien le toca el hombro. Cierra la boca, baja la cabeza y tensa el cuerpo. Ese cambio es un motivo más claro para hacer una pausa que una foto aislada de un perro con la boca cerrada. Esta recomendación sigue las pautas de la AAHA de observar el lenguaje corporal durante toda la manipulación.
No establezcas un número mínimo de señales. No tienes que esperar a ver tres señales sutiles para respetar que quiera alejarse, y quedarse inmóvil merece atención por sí solo.
¿En qué se diferencian la postura relajada y la postura de estrés en los perros?
Por lo general, los perros relajados tienen el cuerpo suelto, una expresión facial serena y movimientos cómodos. Es más probable que estén preocupados cuando varios rasgos se combinan y muestran una postura tensa, agachada, retraída o rígida.
La guía ilustrada sobre el lenguaje corporal de los perros de la RSPCA muestra estas combinaciones en perros relajados, preocupados y muy angustiados. Sus ejemplos también explican por qué no se puede interpretar una cola levantada o el cuerpo agachado por delante sin observar el resto del cuerpo.
| Parte del cuerpo | A menudo relajado | Posible incertidumbre o miedo | Señales de alerta más urgentes |
|---|---|---|---|
| Cabeza y cuello | Postura cómoda y movimientos fluidos | Bajar la cabeza o apartarse | Postura rígida o tensa, con el cuerpo inclinado hacia delante |
| Ojos | Expresión relajada | Evita la mirada, abre mucho los ojos o muestra el blanco de los ojos con tensión | Mirada fija e intensa |
| Boca | Hocico relajado, a veces con la boca entreabierta | Cierra la boca con tensión o se lame repetidamente en determinadas situaciones | Marcada tensión facial o dientes a la vista |
| Orejas | Posición habitual y cómoda | Hacia atrás o bajas | Posición rígida junto con tensión en el resto del cuerpo |
| Cola | Posición cómoda y cuerpo relajado | Baja, entre las patas o en movimiento con el cuerpo tenso | Alta y rígida, junto con otras señales de alerta |
| Cuerpo | Postura relajada y cambios de apoyo sin esfuerzo | Se agacha, se inclina para alejarse o retrocede | Se queda inmóvil o carga el peso hacia delante con rigidez |
Toma como referencia la postura habitual de tu perro cuando está relajado. «Orejas en posición neutra» significa que están en la posición que le resulta cómoda, no que todos los perros deban tenerlas de la misma forma.
Que un perro mueva la cola no significa que puedas acercarte. Purdue señala específicamente que los perros asustados también pueden mover la cola. Si la mueve, pero el cuerpo está rígido o se aleja, presta atención al conjunto de señales de inquietud.
¿Tu perro está jugando o necesita espacio?
La reverencia de juego —con la parte delantera del cuerpo baja y la trasera levantada— puede ser una invitación a jugar. Si adopta una postura baja y además se aleja o está tenso, conviene responder de otra manera.
La RSPCA muestra una invitación al juego con los cuartos traseros levantados y una postura relajada en general. En sus ejemplos de perros preocupados, la postura baja aparece junto con señales como las orejas hacia atrás, la cola entre las patas y la cabeza girada. Este contexto importa más que el hecho de que la parte delantera esté baja.
Para conocer mejor este gesto, consulta en qué se diferencian las reverencias de juego de otros estiramientos. Quédate con una idea práctica: observa toda la interacción antes de decidir que un estiramiento es una invitación.
Observa la situación en su conjunto
Imagina estas dos situaciones:
Situación uno: Tu perro baja la parte delantera del cuerpo, mantiene levantada la trasera y está relajado. El otro perro tiene espacio para moverse. Es posible que se trate de una invitación al juego.
Situación dos: Tu perro baja todo el cuerpo, aparta la cabeza y se refugia detrás de ti cuando se acerca otro perro. Lo más útil es actuar teniendo en cuenta que puede estar incómodo.
No tienes que determinar si el otro perro es «amistoso». Que el tuyo se aleje ya es motivo suficiente para darle espacio.
También puede haber señales contradictorias. Purdue describe a perros ambivalentes que se acercan mientras muestran miedo, o que alternan entre acercarse y alejarse. Que un perro se acerque no significa automáticamente que quiera que lo toquen. La curiosidad y la incomodidad pueden aparecer a la vez.
Cómo interpretar paso a paso el saludo a un desconocido
Cuando un perro se acerca a un desconocido, observa qué hace después. Su comportamiento durante el saludo puede cambiar si la persona se inclina, extiende la mano o se acerca más.
Este ejemplo es una ilustración educativa, no un caso publicado ni una secuencia que todos los perros sigan. Se basa en las recomendaciones de Purdue sobre las conductas ambivalentes de acercamiento y la importancia de detener la interacción cuando el miedo acompaña a señales de apaciguamiento.
El perro se acerca para investigar.
Deja que observe, pero no des por sentado que quiere que lo acaricien. Acercarse te da información sobre sus movimientos, pero no significa que autorice cualquier contacto.El desconocido se agacha y el perro le lame la nariz.
Fíjate en el momento en que ocurre. Pídele a la persona que haga una pausa antes de extender la mano, en lugar de esperar para ver si el perro tolera más.El perro gira la cabeza y baja el cuello.
Ahora, varios cambios coinciden con los movimientos de la persona. Dale espacio al perro y evita prestarle tanta atención de cerca.El perro empieza a olfatear el suelo y se aleja.
Deja que el saludo termine. No lo sigas, no tires de él para que vuelva ni animes a la persona a intentar tocarlo otra vez.
Lo importante es que la persona cambie su comportamiento: el cuidador detecta una posible señal de incomodidad y reduce la presión.
Una frase sencilla puede ayudarte a pedirlo con naturalidad: «Por favor, déjale un poco de espacio; aún está decidiendo». No tienes que completar el saludo con un desconocido.
Si el perro se queda inmóvil, gruñe o se pone rígido, detén el acercamiento sin esperar a que se cumpla el resto de esta secuencia ilustrativa. Los perros no siempre muestran sus señales de aviso en un orden fijo.
Un caso publicado: lamerse los labios cambió la decisión sobre cómo manejar al perro
Reconocer señales sutiles puede cambiar lo que una persona hace en el momento. El caso de Remy lo documenta, aunque no demuestra qué habría ocurrido de no haberlo hecho.
En el caso publicado por Lauren Rubin sobre la aversión de Remy a ciertas manipulaciones, una perra mestiza de unos siete años, de tipo pastor, mostraba angustia cuando la secaban con una toalla. Rubin, adiestradora certificada con las acreditaciones KPA CTP y CPDT-KA, observó que Remy se lamía los labios cuando su cuidador fue a buscar una toalla.
Cuando el cuidador volvió y se acercó, Remy bajó la cabeza, se alejó y se agazapó debajo de una mesa mientras se lamía los labios repetidamente. Rubin le pidió que dejara de acercarse.
Rubin describió así la escalada de conducta observada en este caso:
«Después empieza a mordisquear y a aumentar la presión de la mordida cuando se ignoran sus intentos de ganar distancia».
Se trató de un único informe profesional, con un seguimiento que quedó incompleto. No permite concluir que detener el acercamiento evitara una mordida o resolviera la aversión. Sí muestra cómo lamerse los labios, alejarse y agazaparse influyeron en una decisión inmediata sobre cómo manejar a la perra.
La lección práctica es respetar el intento del perro de ganar distancia antes de insistir en terminar una rutina.
¿Qué hacer si notas señales de incomodidad?
Haz una pausa, reduce la presión y permite que el perro se aleje de forma segura. Si el patrón se repite o te preocupa, consulta con tu veterinario.
Las pautas de conducta de AAHA recomiendan proteger a los animales angustiados de las situaciones que empeoran su estado. El grupo de trabajo también se opone a las técnicas aversivas —métodos basados en experiencias desagradables— y advierte que pueden inhibir las señales de una agresión inminente.
Estas recomendaciones respaldan una respuesta sencilla:
- Detén el gesto de acercarte o tocarlo, la sujeción o cualquier otro acercamiento que parezca estar relacionado con el cambio.
- Dale espacio sin acorralarlo ni sujetarlo innecesariamente.
- Deja que se aleje en lugar de insistir en la interacción.
- Replantea la rutina antes de intentarlo de nuevo.
No hace falta resolver de inmediato todo un problema de comportamiento para poner fin a un momento incómodo. Si hay que repetir con frecuencia una actividad, como el aseo o la atención veterinaria, busca un plan que tenga en cuenta tanto el bienestar del perro como las necesidades prácticas.
Nuestro artículo sobre cómo reconocer las señales de evitación y de alerta creciente habla de la importancia de respetar su espacio. Interpreta esas señales en contexto: evitar una situación, por sí solo, no significa que el perro esté enfadado.
Ofrécele un lugar donde pueda descansar por elección propia
Después de reducir una interacción incómoda, deja que tu perro elija dónde descansar. Una cama conocida en un lugar tranquilo puede ayudar, siempre que nadie moleste al perro mientras reposa.
Si a tu perro le gusta acurrucarse o apoyarse en bordes elevados, la cama mullida SnuggleSoft con bordes acolchados ofrece una base acolchada y una forma envolvente. Elígela por estas características y según las preferencias de tu mascota al dormir. Una cama no sustituye cambiar la interacción estresante ni buscar ayuda para tratar el comportamiento.
Deja que pueda acceder al lugar por voluntad propia. Lo útil de ofrecerle un espacio de descanso es que pueda usarlo sin que nadie lo siga para volver a manipularlo.
¿Cuándo conviene consultar al veterinario?
Consulta con tu veterinario si observas un comportamiento nuevo, recurrente, que empeora o que te preocupa por cualquier otro motivo. La RSPCA recomienda pedir primero asesoramiento veterinario y, si procede, acudir a un especialista en comportamiento animal clínico.
Comparte lo que has observado, no un diagnóstico: «Empezó a apartarse cuando le toco esta zona» es más útil que «De repente se está portando mal». La salud y el comportamiento deben valorarse en conjunto.
Lleva un registro útil de las señales de tu perro
Un breve registro de observaciones puede ayudarte a describir patrones sin provocar que se repitan. Anota situaciones cotidianas que ocurran de forma natural y detén la interacción si notas señales de incomodidad.
Usa esta frase:
«Cuando ___, observé ___; cambié ___; después, mi perro ___».
Por ejemplo: «Cuando la visita se inclinó para acariciarlo, vi que giró la cabeza y se echó hacia atrás; le pedí que parara y, después, mi perro se fue al pasillo».
Elige qué hacer a continuación
Compara lo que has observado con la descripción más parecida:
- Has observado un gesto ambiguo durante una situación normal: Sigue observando sin sacar conclusiones diagnósticas.
- La misma interacción provoca repetidamente lamidos, que baje el cuerpo o que se aleje: Cambia esa rutina y habla sobre el patrón con tu veterinario o con un profesional cualificado en comportamiento animal.
- El comportamiento es nuevo, está empeorando o incluye quedarse inmóvil, gruñir, lanzar mordiscos o morder: Pide asesoramiento veterinario y evita que se repita la interacción que te preocupa mientras esperas un plan.
Elige la descripción que más se ajuste para decidir el siguiente paso. Si encajan varias, opta por la alternativa más prudente.
Estas opciones organizan las recomendaciones anteriores; no son una evaluación clínica ni predicen el riesgo de mordedura. Si encaja más de una descripción, elige el siguiente paso más prudente.
Lista de observación para el hogar
El registro resulta más útil cuando todos describen las situaciones con palabras sencillas y de la misma manera. «Se apartó cuando lo tocaron» ofrece a otros cuidadores algo concreto que reconocer.
Preguntas frecuentes
¿Lamerse los labios siempre significa que tiene ansiedad?
La AAHA lo incluye como una señal inespecífica de malestar, lo que significa que, por sí sola, su presencia no confirma que haya ansiedad. Fíjate en cuándo ocurre y en la postura que la acompaña. Si se lame los labios cuando alguien se acerca demasiado, y además baja el cuerpo o se aparta, conviene hacer una pausa.
¿Debería bostezar o parpadear para calmar a mi perro?
Las investigaciones mencionadas aquí no demuestran que imitar estos gestos calme a los perros de forma fiable. Una respuesta con mayor respaldo es interrumpir la interacción si le incomoda, reducir la presión y darle espacio.
¿Un perro tranquilo está necesariamente a gusto?
No. Puede estar quieto porque se ha quedado paralizado o rígido. Distingue entre descansar con el cuerpo relajado y dejar de moverse de repente durante una interacción. La AAHA incluye quedarse paralizado entre las posibles señales de malestar.
¿Debería castigar a mi perro para que deje de gruñir?
Evita los castigos. La AAHA advierte que las técnicas aversivas pueden inhibir las señales de advertencia. Elimina la presión inmediata de forma segura y luego consulta con un veterinario o un especialista cualificado en conducta para abordar las circunstancias que provocan los gruñidos.
Ten a mano la tabla y presta atención a la respuesta de tu perro
Aprender a reconocer las señales de calma en los perros empieza por observarlos y resulta útil cuando te ayuda a responder de otra manera. Fíjate en el gesto, observa el cuerpo en su conjunto, piensa en lo que acaba de ocurrir y dale la oportunidad de apartarse.
Guarda o imprime la tabla gratuita de señales de calma en perros que aparece arriba y compártela con quienes cuidan de tu perro. También puedes guardar la página como PDF desde el menú de impresión del navegador.
Empieza por una interacción cotidiana. Observa qué hace tu perro antes, durante y después, y deja que esas observaciones te ayuden a elegir una respuesta más amable.










