Glándulas anales en perros: arrastrar el trasero, cuidados y señales de alerta veterinaria

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Analizamos la salud de las glándulas anales de los perros: fibra, flora y prevención
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Respuesta breve: «Glándulas anales» suele ser la forma común de referirse a los sacos anales de los perros: dos pequeñas bolsas situadas junto al ano. Que un perro arrastre brevemente el trasero de vez en cuando o desprenda un olor fuerte no indica por sí solo que exista un problema. Si lo hace repetidamente, se lame o muerde la zona de forma persistente, defeca con dolor o presenta hinchazón, sangre, pus o una herida abierta, debe ser examinado por un veterinario. No aprietes ni introduzcas nada en la zona, no apliques remedios caseros ni administres medicamentos sin orientación profesional.

Glándulas anales y sacos anales: ¿qué son?

Los perros tienen un par de sacos anales bajo la piel, a ambos lados de la abertura anal. El revestimiento produce una secreción de olor fuerte que normalmente sale por un pequeño conducto cuando el perro defeca. La presión y el movimiento de la defecación pueden ayudar a vaciar los sacos. Un perro nervioso o excitado también puede liberar de repente una pequeña cantidad de secreción, lo que explicaría un olor a pescado aislado.

«Glándula anal» es la forma habitual en que hablan los cuidadores, pero saco anal es el término más preciso para referirse a la bolsa y a su contenido. No todos los perros necesitan un vaciado preventivo mensual. Algunos sufren problemas recurrentes y necesitan un plan veterinario; otros nunca requieren este procedimiento. Un profesional debe decidir si el vaciado es apropiado, ya que una manipulación innecesaria o brusca puede irritar los tejidos delicados.

La información general del Manual veterinario de Merck sobre las enfermedades de los sacos anales y la guía de Cornell sobre las enfermedades de los sacos anales describen la anatomía normal junto con la impactación, la inflamación, las infecciones, los abscesos y las masas. Por eso conviene investigar los síntomas en lugar de intentar identificarlos en casa.

¿Por qué un perro arrastra el trasero o se lame la zona?

Arrastrar el trasero es un signo de irritación o molestia, no un diagnóstico. La posibilidad más conocida es que un saco anal no se esté vaciando bien. El contenido puede volverse espeso o quedar retenido, y la inflamación o una infección pueden hacer que la zona duela. Un saco infectado puede evolucionar a un absceso, que puede hincharse y drenar.

También puede deberse a una alergia cutánea o dermatitis, parásitos, un cambio en la consistencia de las heces, estreñimiento o diarrea, irritación después del aseo, material extraño atrapado en el pelo, una fístula perianal o una masa. La revisión del American Kennel Club sobre los perros que arrastran el trasero y la información de VCA sobre los sacos anales coinciden en que varios problemas pueden presentar un aspecto similar. Además, un perro puede tener más de un factor contribuyente, como picor en la piel junto con heces blandas.

La raza o el tamaño corporal pueden aportar contexto, pero no determinan la causa. Merck señala que los perros pequeños sufren con más frecuencia impactación e inflamación de los sacos anales, aunque los perros grandes también pueden desarrollar enfermedades de estos sacos. La condición corporal, las heces blandas crónicas, el estreñimiento, las alergias, la anatomía y otros factores de salud pueden influir en las recaídas. Se trata de asociaciones de riesgo, no de motivos para diagnosticar a un perro por su raza o peso.

¿Qué puedes observar de forma segura?

Observa la zona sin separar la piel, apretar, introducir un dedo ni intentar vaciar los sacos. Anota lo que veas para que el veterinario pueda identificar el patrón:

  • Con qué frecuencia arrastra el trasero, se lame o se muerde la zona, y si empezó de repente.
  • Si el olor aparece ocasionalmente o persiste, y si hay líquido transparente, sangre, pus o restos de heces.
  • Enrojecimiento, calor, hinchazón, asimetría, un bulto firme, una abertura en la piel o una herida junto al ano.
  • Esfuerzo al defecar, intentos repetidos de hacerlo, estreñimiento, diarrea, mucosidad o cambios en la forma o la consistencia de las heces.
  • La posición de la cola, reticencia a sentarse, sobresaltos, gemidos, tendencia a esconderse, menor actividad, cambios en el apetito, vómitos, nivel de energía o consumo de agua y frecuencia de la micción.

Una fotografía puede ayudar a documentar un cambio visible, pero no sustituye una exploración. No retrases la atención veterinaria mientras intentas comparar la foto con imágenes de internet. La guía de VCA sobre el lamido persistente señala que el olor, la secreción, la hinchazón o el enrojecimiento junto con el lamido requieren atención veterinaria.

Batatas, semillas y hierbas de hoja verde dispuestas sobre una mesa de madera

¿Cuándo debes llamar al veterinario?

Pide orientación veterinaria si el perro vuelve a arrastrar el trasero, se lame la zona de forma persistente, el olor no desaparece o los cambios en las heces continúan. Un episodio leve y aislado puede desaparecer, pero los signos repetidos merecen una explicación. Los cachorros pueden arrastrar el trasero por motivos no relacionados con los sacos anales, como irritación o parásitos, por lo que no conviene atribuir este comportamiento recurrente a una simple costumbre. La guía de VCA para cachorros recomienda prestar atención si el cachorro arrastra el trasero repetidamente o presenta olor a pescado, hinchazón, sangre o una herida.

Busca asesoramiento veterinario ese mismo día si hay una hinchazón dolorosa o que aumenta rápidamente, un enrojecimiento o calor marcados, sangre o pus, una herida abierta o que está drenando, esfuerzos repetidos para defecar, incapacidad para expulsar las heces, lamido o mordisqueo intenso y repentino, o un dolor que dificulta sentarse o caminar. Llama también cuanto antes si el cambio va acompañado de fiebre, letargo inusual, falta de apetito, vómitos o un aumento notable de la sed o de la frecuencia de la micción. Estos signos pueden aparecer tanto en enfermedades graves de los sacos anales como en otras afecciones, y no es posible determinar la causa a distancia.

Acude a un servicio de urgencias veterinarias si el perro se desploma, está extremadamente débil, presenta una hemorragia abundante o parece sufrir un malestar inmediato e intenso. Evita que se haga más daño mientras organizas el traslado. No intentes abrir, drenar, lavar ni extraer material de una hinchazón de camino al veterinario.

Una masa firme o asimétrica también requiere una evaluación pronta, aunque el perro parezca relativamente cómodo. La La guía del American College of Veterinary Surgeons sobre los tumores de los sacos anales explica que la hinchazón, el esfuerzo al defecar, el estreñimiento, la presencia de sangre, los cambios en el apetito o el letargo pueden requerir pruebas para distinguir una masa de una infección o una obstrucción.

¿Qué puede ocurrir durante la consulta veterinaria?

El veterinario preguntará cuándo comenzaron los signos, cómo son las heces, qué alimentación sigue el perro, si tiene alergias o parásitos, cuándo fue la última sesión de peluquería, si ha tenido episodios anteriores y qué tratamientos se han probado. Puede revisar la piel y realizar un examen rectal suave para valorar los sacos y los tejidos circundantes. Si el perro siente dolor, quizá necesite ayuda adicional para sujetarlo o sedación para examinarlo de forma segura; esa decisión corresponde al equipo veterinario.

Según los hallazgos, el equipo puede vaciar o lavar un saco obstruido, examinar una muestra al microscopio, recomendar otras pruebas o estudiar una zona firme o que no se puede vaciar mediante pruebas de imagen o una biopsia. Merck señala que el tratamiento de los sacos anales puede incluir su vaciado, antimicrobianos, medicamentos antiinflamatorios, drenaje o cirugía, según el problema. El objetivo es identificar primero qué está ocurriendo, no aplicar el mismo procedimiento a todos los perros.

Si los signos son crónicos o reaparecen, pregunta qué factores conviene revisar: la consistencia de las heces, la tolerancia a los alimentos, las alergias, los parásitos, la condición corporal, las enfermedades de la piel, la anatomía y los antecedentes de vaciado de los sacos. Las recurrencias pueden requerir un plan más prolongado o la derivación a un dermatólogo veterinario o a un cirujano. La información del ACVS sobre las fístulas perianales recuerda que las enfermedades perianales dolorosas pueden tener varias causas y quizá requieran atención especializada.

Cuidados seguros en casa mientras buscas orientación

Si el pelo solo está sucio por fuera y tu perro se encuentra bien, puedes enjuagar suavemente la zona externa con agua templada, usar únicamente un limpiador que tu veterinario haya considerado adecuado y secarla con toques suaves. Evita que el perro se frote contra superficies ásperas. Si tu veterinario recomienda un collar isabelino u otra forma de limitar el lamido, sigue sus indicaciones. Detén la limpieza si le causa dolor o si tu perro se resiste.

Los cuidados en casa no son lo mismo que vaciar un saco anal. Evita introducir cualquier objeto en el ano, presionar una hinchazón o intentar vaciar el saco por dentro o por fuera siguiendo un tutorial de internet. Manipular la zona sin necesidad puede lesionar los tejidos, aumentar la inflamación o hacer que un perro asustado muerda. Si un profesional veterinario te ha enseñado específicamente un procedimiento para tu perro, sigue esas instrucciones concretas y pregunta cuándo debes detenerte y volver a llamar.

No uses analgésicos para personas, antibióticos sobrantes, cremas con corticoides, aceites esenciales, alcohol, agua oxigenada, antisépticos agresivos ni productos para las “glándulas anales” elegidos al azar. Tampoco añadas calabaza, psyllium, probióticos, suplementos ni una dieta nueva como respuesta de emergencia. La guía de la U.S. Food and Drug Administration sobre medicamentos veterinarios recomienda consultar al veterinario sobre los medicamentos, en lugar de sustituirlos por productos para personas o cambiar el plan por cuenta propia.

Persona espolvoreando un polvo sobre un cuenco de comida para perros

¿Pueden ayudar la fibra o los cambios en la alimentación?

La calidad de las heces es importante porque defecar con normalidad puede ayudar a vaciar los sacos, y la diarrea o el estreñimiento crónicos pueden acompañar a los problemas de los sacos anales. El veterinario puede recomendar ajustar la alimentación o la cantidad de fibra de un perro concreto después de valorar su dieta completa, hidratación, patrón de deposiciones, alergias, medicamentos y otras enfermedades. Más fibra no siempre es mejor, y no es seguro elegir una dosis en casa basándose en un solo episodio de arrastrar el trasero por el suelo.

Si el veterinario sugiere un cambio, introdúcelo exactamente como te indique y registra las heces, el apetito, la cantidad de agua que bebe y los signos iniciales. Un cambio en las heces es información que debes comunicar, no una prueba de que los sacos estén sanos. Un suplemento o un probiótico puede no ser adecuado para un perro con alergias, otro problema gastrointestinal o una interacción con medicamentos. Nunca uses un suplemento para retrasar una consulta si hay dolor, hinchazón, secreción o signos de enfermedad general.

La imagen siguiente muestra únicamente ingredientes alimentarios; no es una receta, una dieta completa ni una prueba de que algún ingrediente vacíe los sacos anales. Los cambios en la alimentación deben adaptarse a cada perro y hacerse bajo supervisión veterinaria.

Cómo reducir los episodios repetidos sin prometer que puedan prevenirse

Una vez que el veterinario haya identificado el factor más probable, las medidas prácticas pueden incluir mantener al perro en una condición corporal saludable, controlar una alergia o enfermedad de la piel, tratar los parásitos, mantener una dieta completa y constante y anotar los cambios en las heces. El aseo habitual puede mantener limpia la parte externa, pero no sirve para diagnosticar una enfermedad de los sacos anales, y el vaciado rutinario no siempre es necesario.

Los perros pequeños, con sobrepeso, con heces blandas crónicas, con alergias o con episodios repetidos previos pueden necesitar un plan de seguimiento más estrecho. Si un perro mayor presenta una nueva hinchazón firme o un cambio en su forma de defecar, debe ser examinado en lugar de seguir una rutina preventiva. La información de AKC Veterinary Network sobre las enfermedades de las glándulas anales y la guía de Merck para propietarios sobre los trastornos rectales y anales enumeran factores relacionados, pero advierten que no permiten identificar una única causa en todos los perros.

Para tu próxima cita, lleva el registro de síntomas, una lista de los alimentos y suplementos, los datos de los medicamentos, el historial de prevención de parásitos, las fechas del aseo, fotografías de los cambios visibles y notas sobre las heces. Pregunta qué signos deberían motivar una llamada ese mismo día, si es necesario hacer una revisión y quién debe realizar cualquier vaciado futuro. Así, un síntoma embarazoso se convierte en información clínica útil, sin prometer que un solo hábito vaya a evitar que vuelva a ocurrir.

Cobrador dorado corriendo por un prado lleno de flores

Preguntas frecuentes sobre las glándulas anales de los perros

¿Un olor a pescado siempre indica un problema en las glándulas anales?

No. Un perro puede expulsar una pequeña cantidad de secreción cuando se asusta o se excita. Si el olor persiste, aparece junto con el arrastre del trasero o el lamido, o se acompaña de hinchazón, secreción, dolor o una herida, es recomendable consultar al veterinario.

¿Cada cuánto hay que vaciar las glándulas anales de mi perro?

No existe una frecuencia universal segura. Algunos perros necesitan que el veterinario les vacíe los sacos cuando tienen una enfermedad recurrente confirmada, mientras que otros no necesitan un vaciado rutinario. Consulta al veterinario en lugar de establecer una rutina mensual o pedir que lo añadan automáticamente al servicio de peluquería.

¿Puedo vaciar las glándulas anales de mi perro en casa?

No intentes aprender mediante ensayo y error. Apretar un saco dolorido, infectado, con un absceso o anormal puede causar lesiones y retrasar la atención necesaria. Sigue únicamente un procedimiento que un profesional veterinario haya demostrado y aprobado específicamente para tu perro.

¿La calabaza soluciona que el perro arrastre el trasero por el suelo?

La calabaza u otra fuente de fibra pueden formar parte del plan de alimentación indicado por el veterinario para algunos perros, pero no permiten identificar ni resolver todas las causas de este comportamiento. No pueden drenar un absceso, evaluar una masa ni sustituir una exploración.

¿Las glándulas anales y los sacos anales son lo mismo?

Los propietarios suelen usar ambos términos indistintamente. Los sacos anales son las dos bolsas situadas a ambos lados del ano; las glándulas de su revestimiento producen la secreción. Puedes usar cualquiera de los dos términos al buscar información, pero la diferencia ayuda a explicar que el problema puede afectar al saco, a su conducto, a la piel cercana o a otra afección.

¿Por qué mi cachorro arrastra el trasero por el suelo?

Un cachorro puede arrastrar el trasero por el suelo debido a una irritación pasajera, restos de heces en el pelo, parásitos, alergia o molestias en los sacos anales. Si lo hace repetidamente, desprende un olor a pescado, presenta hinchazón, sangre o una herida, llama al veterinario en lugar de asumir que necesita un vaciado de los sacos anales.

¿La enfermedad de los sacos anales puede reaparecer?

Sí, algunos perros tienen episodios recurrentes. El siguiente plan puede incluir revisar las heces, la piel, las alergias, los parásitos, la condición corporal, la anatomía o el procedimiento anterior. Que vuelva a ocurrir no demuestra que haya fallado un ingrediente o producto concreto, ni justifica establecer un calendario universal de suplementos o vaciados.

¿Qué debo hacer si se revienta un absceso?

La presencia de sangre o pus que drena de una hinchazón dolorosa o de una abertura requiere atención veterinaria inmediata. Evita que tu perro se lama la zona, no rellenes ni desinfectes la abertura con productos domésticos y pide a la clínica indicaciones sobre el traslado y la limpieza. Aunque el absceso se haya reventado, la zona debe ser examinada.

Nota sobre el alcance: Esta guía ofrece información general y no sustituye un diagnóstico ni un plan de tratamiento. Un veterinario debe examinar a tu perro para identificar la causa de que arrastre el trasero, el dolor, la hinchazón, la secreción o la presencia de una masa. Para consultar las fuentes, revisa las recomendaciones de Manual veterinario de Merck, Hospitales veterinarios VCA, Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Cornell, y del Colegio Americano de Cirujanos Veterinarios.

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